¿Pastor Preso por Pedir Libertad? ¡El Bochinche Detrás del Cartel en el Capitolio!
Pastor Ariel Limias detenido e incomunicado en La Habana tras protestar con cartel contra la dictadura y la discriminación política.
¡Oye esto pa' que veas!
Un pastor cubano, Ariel Limias Leiva, de 53 años, está dando de qué hablar porque lo tienen detenido y no lo sueltan, ni le dicen nada. ¡Incomunicado en Villa Marista, nada menos!
Este hombre se paró firme frente al Capitolio en La Habana, un sitio bien emblemático, con un cartel gritando: "Abajo la Dictadura" y "No más discriminación política absurda".
Pero agárrate, que la cosa no paró ahí. A los pocos minutos, ¡zas!, cuatro agentes se lo llevaron.
¿Dónde y Cuándo Fue el Show?
Todo este drama pasó el viernes 2 de octubre. El pastor venía caminando desde la calle Monte, directo a las escalinatas del Capitolio.
Primero lo metieron en la estación de policía de Dragones, en La Habana Vieja. Después, pa' Villa Marista, que es como decir la sede de la Seguridad del Estado. Ahí es donde lo tienen ahora, sin poder hablar con nadie.
Imagínate el calor, la gente pasando, y él ahí plantado con su mensaje.
¿Y Esto Por Qué Importa, Compay?
Mira, esto no es solo un hombre preso. Es que el tipo está protestando por lo que muchos sienten: el rechazo a la falta de libertades políticas en Cuba.
Su esposa, Yulia Morales Zamora, está desesperada porque no sabe ni qué cargos le van a poner, ni cuándo podrá verlo. ¡Una cosa de locos!
La detención cae en un momento donde aprietan mucho a las voces que no están de acuerdo con el sistema, especialmente a los miembros de iglesias.
¿Qué Dicen Unos y Otros?
La familia fue a Villa Marista a ver si le llevaban cositas de aseo, pero un instructor les soltó que el pastor estaba "bajo investigación".
Les dijeron que estaba bien y que hasta le habían dado sus medicinas, pero nada de detalles sobre el caso. Tienen una visita programada pa'l viernes 9 de octubre, a ver si ahí les aclaran algo.
Unos dicen que es un acto de valentía, otros que es buscarse problemas. Lo cierto es que la noticia corre.
¿Y Ahora Qué?
Pues ahora toca esperar. La familia y los amigos están pendientes a ver qué pasa el 9 de octubre.
Hay que ver si le sueltan algo más o si lo meten en un juicio por algo que ni se sabe.
Mientras tanto, la incomunicación sigue, y el mensaje del pastor sobre la libertad y el fin de la discriminación política queda flotando en el aire de La Habana.