¿Qué se metió Panamá? Se ofrece de intermediario entre EE.UU. y Cuba con su buen cuentico bajo el brazo
Panamá se postula como sede de un diálogo entre EE.UU. y Cuba, pidiendo cambios democráticos en la isla, mientras la ONU debate el embargo.
Qué pasó
¡Oye esto pa' que veas! Resulta que Panamá se ha puesto en plan de celestina diplomática, ofreciéndose como el sitio perfecto para que Estados Unidos y Cuba se sienten a hablar.
El gobierno panameño, con su presidente José Raúl Mulino a la cabeza, lanzó la propuesta ante la mismísima Organización de las Naciones Unidas (ONU). La idea es echarle candela al acercamiento entre estos dos vecinos del Caribe y bajarle un chin a la tensión que siempre anda por las nubes.
Dónde y cuándo
La cosa se puso seria el viernes 30 de octubre de 2026, cuando el canciller panameño, Javier Martínez-Acha Vásquez, soltó la sopa. La sede sería, ¡sorpresa!, Panamá, ese país que siempre anda buscando la paz y el jolgorio.
La idea es que aprovechando la buena vibra y la tradición de entendimiento de Panamá, se pueda dar ese empujoncito que falta para que Washington y La Habana se den la mano, o al menos, se miren a los ojos sin tanto recelo.
Por qué importa
Mira, que Panamá se meta en este lío significa que hay gente que todavía cree en el diálogo y en que se pueden arreglar las cosas sin tanto bochinche. Es una señal de que el mundo todavía está pendiente de lo que pasa en Cuba.
Además, esto llega justo después de que la Asamblea General de la ONU votara de nuevo para que se levante el embargo de Estados Unidos a Cuba. Aunque esa votación no obligue a nadie, sí que dice mucho de la opinión mundial. Que Panamá ofrezca mediar, en medio de todo este jaleo, es un llamado a que las cosas cambien de verdad.
Qué dicen las partes
El canciller panameño dijo que una posición neutral de su país podría ser la clave para avanzar en las conversaciones. O sea, que Panamá pone la mesa, el café y la buena intención.
Pero ojo, que Panamá no solo se queda en la oferta. También le tiró un recadito a las autoridades cubanas, pidiéndoles que se pongan las pilas con la democracia, los derechos humanos y que dejen que la gente participe más. Es como decir: “Yo te ayudo, pero tú también tienes que poner de tu parte”.
Qué viene ahora
Bueno, la pelota está ahora en el tejado de Estados Unidos y Cuba. Si de verdad quieren hablar, tendrán que aceptar la propuesta panameña y ponerse de acuerdo en cómo y cuándo se va a dar este encuentro.
Mientras tanto, la resolución de la ONU sobre el embargo sigue su camino anual, recordándole al mundo que la cosa no está fácil para la isla. Veremos si Panamá logra que las aguas se calmen o si esto se queda en un buen deseo.