Padura Pone el Dedo en la Llaga: ¡Madre Cobra Poco, Huevos Por las Nubes!
Leonardo Padura denuncia la crítica situación económica en Cuba. Con su madre como ejemplo, ilustra cómo la pensión estatal es insuficiente ante los altos precios de alimentos básicos.
¡Oye esto pa' que veas!
El escritor cubano Leonardo Padura, ese que nos da las historias de Mario Conde, ha soltado unas verdades duras como piedras sobre cómo está la cosa en Cuba. En una entrevista, pintó un cuadro bien crudo de la economía, usando a su propia madre como ejemplo, ¡y vaya ejemplo!
La señora tiene casi cien años, ¡noventa y ocho pa' ser exacto! Y cobra una pensión de 1.500 pesos. Pero, agárrate, que un paquete de treinta huevos ahora mismo cuesta 3.000 pesos. ¡El kilo de leche ni se diga, 1.800 pesos!
¿Dónde y cuándo se está cayendo el techito?
Esto no es un cuento de ayer, es la realidad de ahora mismo en Cuba. Padura lo dijo en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, donde presentó su novela 'Morir en la arena'. Imagínate, en un evento tan importante, soltando esta bomba. El ambiente estaba a reventar de gente, y él, sin pelos en la lengua, contando la verdad que muchos viven día a día.
Contó que muchos viejitos en la isla no podrían ni comer si no tuvieran la famosa “FE”. ¿Y qué es FE pa' ellos? ¡Familiar en el Extranjero! O sea, la ayuda que llega de afuera es lo que mantiene a flote a muchos.
¿Y por qué esto nos importa un bledo?
Porque esto no es solo un problema de Padura o su mamá. Es la realidad de millones de cubanos que ven cómo su dinero no alcanza para nada. La comida, algo tan básico, se ha vuelto un lujo. El colapso económico y energético está llevando la sociedad a un punto crítico, casi una crisis humanitaria, como dice él.
Además, está el éxodo. Padura calcula que entre uno y dos millones de cubanos se han ido del país después de la pandemia. ¡Imagínate el hueco que eso deja! Jóvenes y profesionales que se van, y eso es un golpe durísimo para el futuro de la isla.
¿Qué dicen las partes?
Padura dice que Cuba necesita cambiar, y no porque lo diga alguien de afuera, sino porque los propios cubanos lo necesitan. Él mismo ha tenido líos para publicar sus libros en la isla; los últimos seis ni han visto la luz allá, supuestamente por falta de papel, pero él sospecha que hay más que eso.
Él insiste en que no va a hacer literatura de propaganda, quiere ser libre y contar las cosas como son. Aunque critica fuerte, dice que es cubano y de corazón, y no va a ser otra cosa.
¿Y ahora qué?
Lo que queda claro es que la situación está tensa. Con tanta gente emigrando y la economía por el suelo, el futuro se ve complicado. Habrá que seguir de cerca qué pasa con la isla, a ver si los cambios que pide Padura, y que tantos cubanos esperan, llegan de verdad.