¿Sherritt se baja de Cuba y arma un bochinche? ¡Hoteles españoles en vilo por Trump!
La salida de Sherritt de Cuba por sanciones de Trump alerta a hoteleras españolas. Temen aislamiento financiero y presión sobre inversiones en la Isla.
¡Oye esto pa’ que veas!
Parece que la cosa se está poniendo caliente para los que hacen negocios en Cuba. La minera canadiense Sherritt International está reduciendo su presencia en la Isla, y eso ha puesto los pelos de punta a las cadenas hoteleras españolas que tienen un montón de hoteles allí.
Dicen que esto es por las nuevas sanciones que Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, le está metiendo al conglomerado militar cubano GAESA. Es como un efecto dominó que empieza con una minera y ya tiene a los hoteleros españoles con el Jesús en la boca.
¿Dónde y cuándo se arma el lío?
Esto viene de lejos, pero el detonante más reciente fue una Orden Ejecutiva, la 14404, firmada por Trump el primero de mayo de 2026. Es un movimiento de Washington para cortarle el chorro de dinero a las empresas ligadas a los militares cubanos.
El punto es que GAESA, que es como el brazo empresarial de los militares de Cuba, controla un buen pedazo del turismo, incluyendo empresas como Gaviota S.A. Así que, al meterle mano a Sherritt, que estaba en minería y hasta en la generación eléctrica, Trump le está mandando un mensaje claro al mundo financiero: o te pones del lado de Cuba o te expones a sanciones.
¿Y esto a quién le cae arriba?
Pues mira, esto le cae directo a las hoteleras españolas como Meliá, Iberostar y Barceló. Ellas llevan años capeando el temporal del embargo yendo y viniendo, pero ahora la cosa se complica.
El turismo, señores, vive de la plata que se mueve por el mundo. Si los bancos internacionales se ponen nerviosos por las sanciones de Trump, o si las plataformas de reservas se asustan, o si los seguros se van, el negocio se puede ir al garete.
¿Qué dicen unos y qué dicen otros?
Por ahora, ninguna gran cadena hotelera europea ha dicho que se va. Pero el mensaje de Sherritt es como un grito en el callejón: operar en Cuba puede que cueste más de lo que vale, sobre todo con el turismo cayendo, los apagones y la crisis en general.
Por otro lado, la política de Estados Unidos busca presionar al gobierno cubano cortándole el flujo de divisas, y si GAESA controla una parte importante del turismo, pues ahí está el blanco.
¿Y ahora qué? ¿Qué viene después?
Lo que está claro es que la incertidumbre está más alta que nunca. La salida de Sherritt es una señal, y los hoteles españoles van a tener que estar bien atentos a cómo se mueven las fichas.
Hay que ver si esta presión financiera termina afectando las operaciones, las inversiones y, al final, la experiencia de los turistas en la Isla. El panorama es de mucho cuidado para las empresas que siguen apostando por Cuba.