¿Ola Gigante se traga a reportero en directo? ¡Susto de película en la costa vasca!
Una ola gigante sorprendió a un reportero y su camarógrafa en directo en el País Vasco, España. Ambos resultaron ilesos tras el susto.
¡Qué pasó!
Oye esto pa' que veas... ¡Una ola que parecía de película se tragó a un reportero y a su camarógrafa en plena transmisión en vivo! Sucedió en la costa del País Vasco, en España, mientras informaban sobre el estado del mar que se estaba poniendo bravo. ¡Imagínate el susto!
La cosa fue así: el reportero Sergio Ovejero estaba en Ondarroa, Vizcaya, contando que el mar estaba cada vez peor y avisando a la gente que no se acercara. De repente, ¡ZAS! Una ola descomunal se brincó el malecón y le cayó encima al periodista y a su compañera de cámara, Raquel. El equipo se revolcó, la imagen se fue al garete y en el estudio se quedaron con el corazón en un puño.
¿Dónde y cuándo fue la cosa?
Esto se puso bueno el jueves 22 de octubre en Ondarroa, una playa de Vizcaya que estaba bajo alerta. Estaban conectados para el programa Euskadi Quédate de la ETB2. El mar, que ya estaba picado, se adelantó a los avisos y lanzó una ola que no perdonó.
¿Y esto por qué importa?
Bueno, pa' que veas que la cosa está brava con el clima. Aunque estos muchachos se salvaron por los pelos, el video nos recuerda que el mar no se anda con juegos. Una ola así te tumba de un sopetón y te puede poner en un brete serio si no tienes cuidado o si te pilla en el sitio equivocado.
¿Qué dicen las partes?
Desde el estudio, el presentador Odei Esnaola mandó sus buenos deseos, preocupado por si les había pasado algo. Después, pa' calmar los ánimos, el mismo programa soltó la noticia: ¡Sergio y Raquel estaban bien! El reportero hasta se dio el lujo de bromear en redes sociales, diciendo que solo necesitaban secarse para seguir trabajando. Dijeron que no estaban en zona prohibida, solo cubriendo la noticia de los avisos del temporal.
¿Y ahora qué?
Pues ahora, a seguir atentos a cómo se pone el tiempo. Lo que sí queda claro es que hay que respetar la fuerza del mar, especialmente cuando avisan que viene mal. Menos mal que estos dos reporteros solo se llevaron un buen chapuzón y una historia pa' contar.