¿Jaque mate republicano? La migra ofende y se les cae el jueguito electoral

La agresiva política migratoria de Trump divide al Partido Republicano y aleja al electorado hispano, amenazando sus aspiraciones electorales en las legislativas de noviembre.

¡Oye esto pa' que veas!

Parece que la jugada fuerte del presidente Trump con los migrantes les está saliendo el tiro por la culata. A pocos días de las elecciones legislativas, esa estrategia tan dura con las deportaciones y redadas está dividiendo a los republicanos y poniendo de malas a muchos votantes, especialmente a los hispanos. ¡Menudo lío se les ha armado!

¿Dónde y cuándo se está cocinando este bochinche?

Todo este alboroto se siente fuerte en Estados Unidos, sobre todo con las elecciones del 3 de noviembre pisándonos los talones. Los operativos, que han sido bien sonados en ciudades como Minneapolis, han creado mucha tensión. Las imágenes de los agentes federales y el impacto en las comunidades de inmigrantes tienen a muchos conservadores preocupados por lo que pueda pasar en las urnas.

Por ejemplo, en el sur de Florida, la comunidad cubanoamericana no está nada contenta con las deportaciones de gente sin antecedentes. Hay una desconexión ahí, entre lo que manda Washington y lo que siente la gente en la calle, aunque muchos le sigan siendo fieles a la ideología republicana.

¿Y a quién le cae arriba esto?

Pues simple: al Partido Republicano le puede costar caro. Si los demócratas están ganando terreno entre el voto hispano, que es clave, y la base republicana está descontenta, la cosa se pone fea para ellos. Podrían perder esa mayoría que tanto les cuesta mantener en el Congreso.

¿Qué dicen las partes?

Por un lado, el presidente Trump sigue firme, endureciendo el discurso y sin darle muchas vueltas a las críticas. Dice que es mano dura por seguridad. Por otro lado, la oposición demócrata ve una oportunidad y las encuestas les dan un empujón. Y entre la gente, pues hay división: unos apoyan la firmeza, otros se espantan con la dureza y el impacto humano.

¿Qué viene ahora?

Lo que está claro es que la ofensiva migratoria ha puesto al Partido Republicano en una encrucijada. Tienen que ver cómo recuperan a ese electorado hispano que se les está yendo. Si no mueven ficha, el riesgo de perder en estas elecciones de mitad de mandato es bien real. Habrá que seguir de cerca cómo se resuelve este culebrón político.