¿Y Ahora Qué? Otro Cacerolazo en Centro Habana Resuena Contra la Crisis
Vecinos de Centro Habana protestaron con un cacerolazo por apagones, escasez y crisis. Las ollas resonaron contra el descontento generalizado en la isla.
¡Oye esto pa' que veas!
Mira, que la cosa sigue caliente por allá por Cuba. La madrugada de este lunes, se armó otro bochinche bueno en Centro Habana, justo en el edificio ese que todo el mundo conoce como las '12 plantas', ahí en Zanja con Hospital. La gente, harta de tanto apuro, salió a darle duro a las ollas y a lo que agarraron, ¡cacerolazo pa' arriba!
Imagínate la escena, la gente gritando desde los balcones y las ventanas, un drama musical contra la crisis que no da tregua. Esto no es invento, el video anduvo rodando por ahí, y la gente comentando que ya no aguantan más.
¿Dónde y cuándo fue el relajo?
Todo este jolgorio ocurrió allá por las calles de Zanja y Hospital, en Centro Habana, justo a medianoche, cuando uno pensaría que el mundo duerme. Pero no, los vecinos de las '12 plantas' no durmieron, salieron con sus ollas a hacer su concierto de protesta.
El video, que se hizo viral rapidísimo, muestra a la gente en sus balcones y ventanas, con las ollas en mano, marcando el ritmo de su descontento. El ambiente, seguro, estaba cargado de esa tensión que se siente cuando la paciencia se agota.
¿Y esto por qué importa, compa?
Mira, esto importa porque es la gente en la calle, ¡literalmente!, diciendo que ya no más. Los apagones que te dejan a oscuras y sin agua, la comida que no aparece, las medicinas que son un tesoro, el transporte que es una lotería... todo eso suma y resta, y a la gente le está restando mucho.
Los cacerolazos se han vuelto la banda sonora de la isla desde hace tiempo, y que sigan ocurriendo en distintos barrios, y ahora en este edificio emblemático, demuestra que el malestar es profundo y no se va a callar así nomás.
¿Qué dicen unos y otros?
Bueno, por un lado, tienes a los vecinos, que con sus ollas y sus gritos están pidiendo a gritos que alguien les haga caso, que la situación cambie. Se quejan de los apagones eternos, de la falta de lo básico y del deterioro general.
Por el otro lado, bueno, lo que se dice es que estas protestas son el reflejo de un descontento social que viene creciendo. No hay una respuesta oficial clara a cada cacerolazo, pero el mensaje de la gente llega, resonando fuerte en cada golpe de olla.
¿Y ahora qué, Nipinga?
Lo que se ve venir es que esta protesta no es un hecho aislado. Ya ha pasado antes en otros barrios de La Habana y en otras provincias. La crisis sigue ahí, pegando duro, y la gente va a seguir buscando la forma de que su voz se escuche.
Habrá que estar atento a ver si esto se repite más, si se une más gente, o si la situación de alguna manera mejora. Lo cierto es que el descontento está en el aire, y las ollas de los cubanos siguen listas para sonar.