¿Embajadores cubanos en EE.UU. moviendo los hilos? ¡Tremendo lío se formó!

Congresista Mario Díaz-Balart acusa a diplomáticos cubanos de influir en EE.UU. Según reporte, investigan si buscaron manipular políticas internas. La Embajada lo niega.

Qué pasó

¡Oye esto pa’ que veas! Al congresista Mario Díaz-Balart se le encendió la pólvora. Dijo que el Gobierno cubano está actuando como un verdadero “adversario hostil” de Estados Unidos. ¡Imagínate! Esto salió a raíz de un reporte de Fox News que habla de una investigación federal. Parece que están metidos unos diplomáticos cubanos en Washington, supuestamente moviendo los hilos para influir en la política de aquí.

El reporte se enfoca en David Ramírez Álvarez, un segundo secretario de la Embajada de Cuba. El chisme es que el Departamento de Justicia, de Estado y el Tesoro están tirando de la manta para ver si organizaciones americanas se unieron a representantes cubanos para darle vueltas a las decisiones políticas en Estados Unidos.

Dónde y cuándo

Esto se pone bueno. El reporte de Fox News cuenta que estuvieron en una reunión en Wilmington, California, el pasado 9 de mayo. ¡Ahí había activistas y gente de grupos que quieren que le quiten las sanciones a Cuba! Y, ¿sabes quién habló? Pues Ramírez Álvarez, el diplomático cubano. Dijo que andaban hablando de proyectos de ley sobre la política de EE.UU. hacia la Isla y hasta respondía preguntas de cómo hacer presión política al Congreso.

Imagínate el bochinche: hablar de bajar sanciones, abrir negocios, cambiar restricciones de viaje y hasta de la política exterior de EE.UU. con América Latina. Todo eso, con el calorcito de California, y un diplomático cubano en el medio.

Por qué importa

Esto no es cualquier cotilleo, mi gente. Si se comprueba que hay intentos de influir en las políticas de Estados Unidos, ¡eso cae arriba! El congresista Díaz-Balart lo pone claro: el régimen cubano no solo tiene a la gente de la Isla pateando la calle, sino que se mete donde no le llaman para mover las piezas en las instituciones americanas. Es un tema de seguridad nacional y de cómo se toman las decisiones importantes en el país.

La ley FARA, esa que obliga a registrar a los que mueven los hilos para gobiernos extranjeros, es la que está en el medio. Si no se registran y actúan para influir, ¡eso trae cola! Es como un recordatorio de que las cosas entre Cuba y EE.UU. siguen calientes.

Qué dicen las partes

Por supuesto, la Embajada de Cuba en Washington no se quedó callada. Salieron a decir que eso son cuentos de camino. Aseguran que sus diplomáticos hacen todo conforme a la Convención de Viena, que es como el manual de las relaciones diplomáticas. Dicen que hablar con organizaciones de la sociedad civil es normal y que no están en nada ilegal ni contra el orden constitucional de Estados Unidos.

En resumen, los cubanos dicen: “Aquí no estamos haciendo nada malo, todo es parte de la pega diplomática”. Pero desde el lado de EE.UU., sobre todo con lo que dice Díaz-Balart, hay tremenda desconfianza.

Qué viene ahora

Bueno, aquí la cosa queda en el aire. Hay una investigación en curso, y hasta que no salga algo concreto, todo es especulación. Pero lo que sí está claro es que las relaciones entre EE.UU. y Cuba siguen tensas. Ya la Casa Blanca declaró emergencia nacional en enero, y el presidente Trump ha estado apretando las tuercas con nuevas sanciones y restricciones.

Habrá que seguir de cerca qué pasa con esta investigación. Si se demuestra algo, podría traer más roces entre los dos países. Si no, pues se queda en un reporte más de Fox News y las declaraciones del congresista. Lo que sí sabemos es que la situación en la Isla y la política de EE.UU. hacia ella siempre dan de qué hablar.

Más noticias