¡No solo planificas mal, también mientes!, cuestiona Laritza Camacho la improvisación y el despilfarro en Cuba

Laritza Camacho critica la improvisación y el despilfarro en Cuba, usando la anécdota de una escalera mal hecha para señalar la falta de planificación y la ineficiencia.

¡Oye esto pa' que veas! Lo que empezó como una escalera de caracol hecha con más maña que oficio, y hasta mal hecha, terminó sacándole a Laritza Camacho la lengua a una realidad que se repite todos los días en Cuba: la improvisación y el despilfarro.

Según cuenta la propia Laritza en sus redes, encargó una escalera, la pagó, el tipo la hizo y quedó mal, incómoda, hasta insegura. Ella pidió que se la quitaran, pero el mismo herrero dijo que podía arreglarla. ¡Imagínate! Eso la hizo pensar: "¿Puedes hacerla bien? Yo pensé que eras torpe, que no sabías trabajar el hierro".

¿Qué pasó?

Una escalera de caracol, encargada y pagada, resultó mal hecha. La clienta, Laritza Camacho, cuestionó la calidad del trabajo y la capacidad del herrero, quien luego ofreció repararla.

¿Dónde y cuándo?

La anécdota, utilizada para ilustrar problemas cotidianos en Cuba, se sitúa en el ámbito de los servicios personales y la construcción, reflejando una problemática recurrente en la vida de los cubanos.

¿Por qué importa?

Camacho usa esta historia para criticar la falta de previsión, la mala gestión de recursos y las promesas incumplidas que, a su juicio, afectan a la sociedad cubana. Señala que estas deficiencias se repiten en múltiples esferas, más allá de un simple trabajo defectuoso.

La autora lanza una crítica directa: "No solo planificas mal, también mientes". Considera que las justificaciones por falta de medios y la incapacidad para prever imprevistos minan la credibilidad de las soluciones anunciadas.

¿Qué dicen las partes?

Por un lado, está la experiencia de Laritza Camacho, quien señala la mala calidad inicial y la falta de previsión. Por otro, la oferta del herrero de reparar el trabajo, sugiriendo una capacidad que no demostró al principio.

Camacho también critica la supuesta abundancia de funcionarios con comodidades mientras faltan recursos esenciales para la población. Señala con ironía que, ante visitas oficiales, "aparecen" materiales y soluciones que antes parecían imposibles, como si "el colorete cubriera los cachetes de rubor pero no subiera la hemoglobina".

¿Qué viene ahora?

La reflexión de Camacho deja en el aire la pregunta sobre qué sucederá con la eficiencia y la planificación en Cuba. La metáfora final, "Si me llevas a pasito de conga, ¿cómo quieres que cante bolero?", sugiere que no se pueden esperar resultados de alta calidad con métodos deficientes.