¡A la fuerza bruta! Niño con parálisis sube 5 pisos y la burocracia se hace la loca en Camagüey

En Camagüey, Christopher, un niño con parálisis cerebral, enfrenta escaleras diarias para llegar a su casa, mientras las autoridades ignoran las promesas de una vivienda adaptada.

Qué pasó

Oigan esta historia que tiene a medio Camagüey con la boca abierta y el corazón en un puño. Imagínense a Christopher Daniel, un chamaco de diez años que, por culpa de una parálisis cerebral que arrastra desde que nació, no puede ni moverse solo.

Pues la cosa es que este muchachito, cuando sus padres no están para cargarlo, tiene que vérselas con unas escaleras hasta un quinto piso para llegar a su propia casa. ¡Una odisea diaria que pone su salud en juego y que nadie debería vivir!

Dónde y cuándo

Esto está pasando ahora mismo en Camagüey, en la tierra del Agramonte, donde Christopher Daniel Infante Basulto cumple sus diez años de vida peleando contra obstáculos que no le tocan. Su padre, Juan Infante, médico del Hospital Pediátrico de allá mismo, no aguantó más y soltó la bomba en sus redes sociales. Fue antes del 21 de febrero de 2026, fecha en que la noticia se regó.

La situación es la misma: un hogar en un quinto piso sin ascensor ni facilidades, y un niño que cada día ve cómo su casa se convierte en una fortaleza inexpugnable.

Por qué importa

¡Esto no es un chismecito cualquiera, mi gente! Esto es la realidad golpeando duro a la cara de una familia y de la sociedad entera. Christopher no es un caso aislado, es la muestra de que, aunque la Constitución y los acuerdos internacionales hablen de derechos, a veces el papel aguanta lo que le pongan.

La vida de este niño es un riesgo constante por el abandono institucional. La dignidad y la seguridad de los más vulnerables no pueden ser letra muerta. Por eso la gente está hablando, porque si esto le pasa a Christopher, ¿a cuántos más no les está pasando?

Qué dicen las partes

El papá de Christopher, Juan Infante, que es médico y no un cualquiera, está con la rabia contenida. Dice que un montón de dirigentes, como Walter Simón Noris, Yoandris Ruis Villalón y hasta Roberto Morales Ojeda, le han prometido el cielo y la tierra. ¡Pero nada! Las promesas se las llevó el viento, o quizás se perdieron en algún buró.

Infante pregunta si esta gente lee el Artículo 89 de la Constitución cubana, que habla de humanidad y responsabilidad hacia los ciudadanos vulnerables. También menciona el Artículo 28 de la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que garantiza vivienda segura y atención. Por ahora, las autoridades... bien, la verdad es que no han dicho nada concreto ni han resuelto el problema.

Qué viene ahora

Con cada día que pasa, la situación de Christopher se pone más fea. La vulnerabilidad del niño crece, y la impotencia de sus padres también. Esto no es solo una vivienda, es la esperanza de una familia de que su hijo pueda vivir con dignidad y seguridad.

Lo que toca ahora es ver si la presión popular y la vergüenza hacen que las promesas de una casa adaptada se conviertan en realidad. O si, como suele pasar, el tiempo se encargará de que la historia se enfríe y Christopher siga subiendo escalones, solo que esta vez, sin que nadie lo cuente.

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