¡Pobre niño en Matanzas! Cinco días con el brazo roto y sin yeso en el hospital
Un niño en Matanzas lleva once días con fractura de brazo. Su madre denuncia falta de yeso y atención médica en el hospital, obligada a buscarlo por su cuenta.
¡Qué dolor, mi gente!
Imagínese usted esto, la cosa está brava de verdad. Un chiquitico, Luis Michel, se cayó y se fracturó los dos huesos de un brazo. ¡Ya van once días desde el 18 de octubre y todavía el pobre está esperando que le pongan un yeso como Dios manda!
La mamá, Yusimí, está desesperada, como cualquiera de nosotros. Fue a parar al hospital de Cárdenas, pero allí le dijeron que no había médico pa’ eso, ni máquina pa’ hacerle la radiografía. ¡Un niño con el brazo roto y sin poderle hacer una simple foto pa’ ver qué es lo que tiene!
De Cárdenas a Matanzas, ¡qué viajecito!
Como no le resolvieron nada en Cárdenas, la mamá tuvo que hacer maravillas. Se las ingenió para llevar al niño hasta la ciudad de Matanzas, ¡imagínese cargando al chiquillo con el brazo lastimado!
Allí, por fin, le hicieron la radiografía y un médico lo vio. Uno pensaría que hasta ahí llegó el drama, ¿verdad? Pues no, señores. Cuando volvió pa’ que le pusieran el yeso, ¡sorpresa! Tampoco había material en el hospital.
¡A buscar el yeso por la cuenta ’e uno!
La respuesta que le dieron a la pobre Yusimí fue que ella tenía que conseguir el yeso por sus medios, ¡y después llevarlo pa’l hospital pa’ que se lo pongan! ¿Usted oye eso? Como si fuera un mandado cualquiera, y no una cosa de salud pa’ un menor.
Un comunicador, Christian Arbolaez, hizo un llamado en Facebook pidiendo ayuda pa’ encontrar ese yeso. ¡Qué triste que uno tenga que andar de puerta en puerta, o pidiendo favores en redes sociales, pa’ conseguir algo tan básico como un yeso pa’ un niño!
El cuento de nunca acabar
Esta historia, por más indignante que sea, demuestra una vez más las carencias que hay en los hospitales de Cuba. Falta de personal, equipos dañados o que no funcionan, y sobre todo, ¡falta de los materiales más sencillos!
Mientras tanto, el pobre Luis Michel sigue sufriendo el dolor y el riesgo de que esa fractura no pegue bien. Hay que seguir de cerca este caso, a ver si de una vez por todas le resuelven lo que necesita.