¡Tragedia en Maryland! Niña de 4 años cae desde un décimo piso; vecinos denuncian fallas de seguridad

Niña de 4 años muere al caer desde un décimo piso en Maryland. Residentes alertan sobre fallas de seguridad en el edificio y antecedentes de accidentes similares.

¡Se nos fue una criatura!

Ay, compadre, tremenda pena nos llegó desde Maryland. Una bebita de apenas cuatro añitos, ¡imagínate tú!, falleció después de darse un totazo de película cayendo desde un décimo piso. La cosa pasó en un edificio de esos que le dicen 'residencial', en College Park. La noche del jueves, sobre las nueve, los vecinos oyeron gritos y un alboroto que ni te cuento. Todos salieron corriendo, tratando de ver qué pasaba, y vieron la tragedia.

La policía llegó rapidito, se llevaron a la niña al hospital con los pulmones de corbata, pero nada, que no pudieron hacer nada. La están investigando para ver cómo fue que se cayó, desde dónde se botó la pobre criatura. Pero lo que sí está claro es que aquí hay algo que huele mal.

El Seven Springs Apartments, un polvorín

Y es que los vecinos de este edificio, el Seven Springs Apartments, están que trinan. Dicen que en ese edificio las ventanas y los balcones son un peligro público, sobre todo para los niños chiquitos. Que si unas aberturas muy grandes, que si las protecciones que no protegen nada. Y pa' ponerle más sazón a la cosa, resulta que no es la primera vez que pasa algo así. ¡No, señor!

El año pasado, en agosto, otro chiquitín de tres años se cayó del sexto piso y, de milagro, sobrevivió. Y en noviembre, otro más chiquitico, de dos años, se dio un golpe tremendo cayendo de una ventana, también del sexto. Con este nuevo caso, ya parece que la cosa es en serie.

¿Por qué nos importa este cuento?

Porque esto no es un chiste, mi gente. Estamos hablando de la seguridad de nuestros hijos, de nuestras familias. Si en un edificio hay antecedentes de que los niños se caen, y encima los vecinos se quejan de que las ventanas son un colador, pues hay que meterle mano a eso ya. No se trata solo de que se caiga un niño, se trata de que esto puede pasarle a cualquiera y que las autoridades no pueden mirar pa' otro lado.

La vida de un chamaquito no tiene precio, y si un edificio no está en condiciones, pues hay que arreglarlo o multar a quien sea. La gente tiene derecho a vivir segura, y más cuando tiene críos correteando por ahí.

¿Qué dicen unos y qué dicen otros?

Bueno, la policía está investigando, claro está. El Departamento de Permisos del condado también se puso las pilas y va a revisar si ese edificio cumple con las normas. ¿Qué norma, pregunto yo? Si ya se han caído dos antes, y ahora esta tercera, ¡algo está podrido en Dinamarca!

Los expertos en seguridad infantil, esos que saben de estas cosas, ya salieron diciendo que las mosquiteras no son para aguantar peso y que hay que poner seguros en las ventanas y reforzar los balcones. Lo normal, ¿no? Pero la pregunta es: ¿quién se encarga de que eso se cumpla en edificios como este?

¿Y ahora qué? ¿Qué va a pasar?

Lo que tiene que pasar es que se investigue a fondo y se tomen medidas. No se puede esperar a que ocurra otra desgracia. Las autoridades tienen que asegurarse de que ese edificio se ponga al día con las normas de seguridad, y si no, pues que les caiga todo el peso de la ley. La gente que vive ahí necesita saber que sus hijos están seguros, que no corren peligro al jugar en casa.

Hay que seguir de cerca esto, a ver si de verdad se hace algo o si tendremos que contar otra historia como esta en unos meses. Ojalá que no.

Más noticias