¿Y mis hijos qué? Madres cubanas se quedan en blanco buscando a desaparecidos en México
Madres cubanas buscaron a sus hijos desaparecidos en Chiapas, México, pero regresaron sin respuestas. El drama del éxodo cubano continúa.
¡Oye esto pa' que veas!
Varias madres cubanas, con el corazón en un puño, terminaron una peregrinación por Chiapas, México, buscando a sus hijos que se esfumaron como humo en la ruta hacia Estados Unidos. No encontraron ni rastro, solo más dudas y dolor.
Estas mujeres, junto a familiares de otros migrantes de Honduras y Ecuador, anduvieron de arriba abajo por Tapachula y Mazatán por cinco días, con fotos y carteles de sus amores perdidos. ¡Imagínate el drama!
¿Dónde se perdieron esos muchachos?
Todo indica que la última vez que se supo de ellos fue en diciembre de 2024, cerca de San Miguel “El Hueyate”, pegadito a la frontera sur de México. Parece que se iban a montar en una lancha de esas que usan los vivos para mover a la gente por caminos que nadie sabe.
Las madres se metieron en albergues, estaciones migratorias, hasta en la cárcel, y por los mercados, preguntando a todo el que se les cruzaba. Pero nada, volvieron con las manos vacías y la angustia a millón.
¿Y esto a quién le cae encima?
Detrás de cada foto de esas madres hay una historia de desesperación. La crisis en Cuba, que no da tregua, obliga a miles a lanzarse a estas rutas peligrosas, dejando familias rotas, llenas de incertidumbre y sin saber si volverán a ver a sus hijos.
Este éxodo masivo cubano ha dejado un rastro de separaciones, desapariciones y tragedias por toda América Latina. Los cubanos se enfrentan a redes criminales, secuestros y todo tipo de peligros en su camino.
¿Qué dice la gente?
La mayoría de las familias no tiene ni idea de lo que pasó. A una madre le llegó un rumor de que habían visto a su hijo en el Albergue Belén, pero al final, pura especulación. Unos dicen una cosa, otros otra, y la verdad, ni aparece.
Las familias insisten en que las autoridades mexicanas investiguen a fondo, y le hacen un llamado al gobierno para que ponga freno a estas redes criminales que se aprovechan de la gente.
¿Y ahora qué?
Aunque esta búsqueda no dio frutos, las madres no se rinden. Seguirán tocando puertas y exigiendo respuestas. Lo que está claro es que la ruta es una boca de lobo y la incertidumbre sobre el destino de estos migrantes sigue flotando en el aire.
La Comisión Nacional de Búsqueda y otras organizaciones acompañaron a estas valientes mujeres, pero el dolor y la falta de respuestas siguen marcando el camino.