¿Volvió la Cuba de los 50 con la nieta de Batista?
La nieta de Fulgencio Batista compara la Cuba actual de escasez con la de su abuelo, generando debate sobre la historia y la realidad de la isla.
¡Oye esto pa' que veas!
Resulta que la nieta de Fulgencio Batista, sí, esa misma, Esther Batista Curiel, se ha metido en un jangueo tremendo en las redes sociales.
Soltó una bomba en una entrevista que le hicieron, comparando la Cuba de ahora mismo, con el plato vacío y los apagones que no acaban, con la época de su abuelo.
Y soltó una frase que tiene a todos con la lengua afuera: que antes, con su abuelo, había más comida y las cosas funcionaban mejor. ¡Imagínate el bochinche!
¿Dónde fue el lío y cuándo empezó todo?
La cosa explotó después de que la entrevistaran en CiberCuba. Esther, que vive fuera de Cuba por asuntos políticos, dijo que en los tiempos de su abuelo había “alimentos disponibles, servicios funcionando y una infraestructura más estable”.
Esto lo dijo en mayo de 2026, en medio de una crisis fuerte en la isla. La gente se la ha tomado de todas las maneras, unos dándole la razón y otros diciendo que eso no es así de simple.
El detalle es que ella aclara que su comparación se basa en lo que le han contado familiares y lo que ella percibe desde afuera, porque tiene años sin pisar la isla.
Y a quién le cae esto arriba, ¿por qué importa?
Pues mira, estas declaraciones importan porque tocan una fibra sensible. En Cuba ahora mismo, la gente está pasando trabajo con la comida, la luz se va a cada rato y las casas se caen a pedazos.
Que venga alguien con apellido pesado a decir que antes se vivía mejor, pues claro que arma un debate. ¿Es que se está peor ahora? ¿O es que se recuerda el pasado de forma selectiva?
El asunto es que pone sobre la mesa la discusión de si el país ha avanzado o retrocedido, y cómo se ve la historia desde diferentes ángulos.
¿Qué dicen unos y qué dicen otros?
Por un lado, hay gente que apoya lo que dijo, diciendo que es una crítica válida a la situación actual y que refleja el descontento de muchos cubanos.
Pero por el otro, hay quienes critican estas comparaciones, argumentando que son simplistas y que no toman en cuenta todos los aspectos históricos, políticos y sociales de cada época.
Es como el chisme de esquina, donde un grupito dice una cosa y otro grupito dice la contraria, ¡y nadie se pone de acuerdo!
Y ahora, ¿qué va a pasar con este cuento?
Pues mira, lo que está claro es que la conversación está caliente y no parece que vaya a enfriarse pronto. Las palabras de Esther Batista Curiel van a seguir dando de qué hablar.
La discusión sobre la historia de Cuba, especialmente el periodo de antes de 1959, siempre sale a flote en momentos de crisis. Veremos si estas declaraciones sirven para algo más que para generar más chismes o si realmente abren una reflexión más profunda sobre el presente y el futuro de la isla.
El debate sigue en el aire, y cada cual sacará su propia conclusión.