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Israel bloquea misa del Domingo de Ramos en el Santo Sepulcro. EE.UU. y Francia critican, llamando a respetar la libertad religiosa y el derecho internacional.
¿Qué pasó?
Mira tú lo que se armó en Jerusalén. El Patriarca Latino, Pierbattista Pizzaballa, se quedó con los crespos hechos, no pudo celebrar la misa del Domingo de Ramos en el Santo Sepulcro. La policía israelí le cerró el paso, ¡imagínate! Un lío que se formó porque las autoridades dijeron que era por “razones de seguridad”, cosa que a nadie le cuadró.
La cosa se puso seria porque no fue solo él, sino también otros tres sacerdotes que intentaron entrar. El pretexto fue que solo se permitían reuniones de 50 personas, pero resulta que ellos eran menos y aun así no los dejaron ni a sol ni a sombra para una misa privada. ¡Tremendo bochinche!
¿Dónde y cuándo?
Esto pasó el domingo 29 de marzo de 2026, justo el Domingo de Ramos, en la mismísima Iglesia del Santo Sepulcro, en Jerusalén. Un lugar sagrado, imagínate tú, donde la gente va a buscar paz y lo que se encuentra es un problema diplomático. El ambiente, que debería ser de recogimiento y fe, se llenó de tensión por esta tranca de última hora.
Los protagonistas de este enredo, además del Patriarca Pizzaballa, fueron la policía israelí y, por supuesto, la Casa Blanca y el gobierno francés que no se quedaron callados. Todo esto ocurre en un momento cumbre para la comunidad cristiana, que espera con ansias estas celebraciones.
¿Por qué importa?
Bueno, esto importa porque va más allá de una misa. Es un tema de libertad religiosa y de respeto a los derechos de las comunidades. Que no dejen al máximo representante de los católicos en la zona celebrar una ceremonia en un sitio tan importante, levanta muchas cejas. Los líderes mundiales ven esto como un mal precedente y una falta de respeto a la tradición y a la convivencia en Tierra Santa.
Además, esto recuerda que Jerusalén sigue siendo un avispero, donde la religión y la política se dan la mano, a veces apretando más de la cuenta. La comunidad cristiana siente que se les está dejando de lado o, peor, se les pone trabas, y eso no le gusta a nadie.
¿Qué dicen las partes?
Por un lado, las autoridades israelíes se escudaron en directrices del Comando del Frente Interno, alegando medidas de seguridad para limitar las reuniones. Por otro lado, Estados Unidos, a través de su embajador Mike Huckabee, criticó la medida como un “desafortunado abuso de poder”, diciendo que no tenía sentido y que afectaba a los cristianos mientras a otros templos les iba mejor. El presidente francés, Emmanuel Macron, y el español Pedro Sánchez, expresaron su solidaridad con el Patriarca y pidieron a Israel que respete el derecho internacional y la diversidad de credos.
El Patriarcado, aunque molesto, dijo que está dispuesto a colaborar para que las futuras celebraciones se hagan de forma segura. Es como decir: “Nosotros queremos cumplir, pero déjennos”.
¿Qué viene ahora?
Lo que viene es seguir de cerca cómo se manejan estas tensiones. Se espera que haya más diálogos y, ojalá, que se logre un entendimiento para que estas cosas no se repitan. La comunidad internacional estará vigilante para que se respeten los derechos religiosos, especialmente en momentos tan sensibles como la Semana Santa. Hay que ver si Israel aprende la lección o si esto es solo el principio de más roces.
En el fondo, esto deja en el aire la pregunta de cómo se va a garantizar la paz y la libertad religiosa en Jerusalén. El mundo entero estará pendiente de que se respeten los acuerdos y de que la fe se pueda practicar sin estos absurdos obstáculos.