¿Y ahora quién cuenta los cuentos en Cuba? Falleció el gran Gilberto Subiaurt y el teatro se queda de luto
El teatro cubano lamenta la partida de Gilberto Subiaurt, un dramaturgo influyente cuya obra y enseñanzas dejaron una marca imborrable en generaciones de artistas.
¡Qué cosa! Se nos fue un gigante del teatro cubano...
Oye, que se murió Gilberto Subiaurt, un dramaturgo de esos que dejan huella, ¿tú sabes? El teatro de la isla está de capa caída con esta noticia. Dicen los que saben, como el crítico Arístides Naranjo, que este hombre marcó a fuego a generaciones de actores y a todos los que andan en las tablas.
Gilberto no era un cualquiera, su trabajo era serio pero contado con un arte que te atrapaba. Imagínate, Naranjo recordó cuando se metió en 'Condenados', una obra de Subiaurt, y dijo que fue una experiencia que le enseñó un montón. Y eso no es todo, también estuvo en 'La Ópera del Mendigo' y 'Concierto para Brecht', donde la mano de Gilberto se sentía en cada detalle.
¿Y dónde pasó esta triste historia?
La noticia se supo hace poco, como para finales de marzo de 2026. Fue un golpe duro para la comunidad artística de Cuba. El teatro, que es como la vida misma en la isla, está de luto porque se va uno de sus pilares. Imagínate el vacío que deja este señor en el escenario y en las aulas.
Arístides Naranjo, que vivió de cerca el talento de Subiaurt, cuenta cómo sus textos eran un tesoro para los actores jóvenes. El Grupo de Teatro Universitario Aire Frío, donde Naranjo anduvo, montó 'Condenados' y fue un éxito. Fue un trabajo intenso, lleno de aprendizaje y de esa chispa que solo Subiaurt sabía ponerle.
¿Y esto a quién le afecta? ¿Por qué tanto alboroto?
Mira, Subiaurt escribía sobre la vida misma de Cuba, con toda su sabrosura y sus dramas. No se inventaba nada, pero le ponía un toque teatral que te hacía pensar y sentir. Sus obras son un espejo de la gente, de los problemas, de las alegrías… lo que se vive en la calle.
Su legado no está solo en los libretos, está en cada actor que le dio vida a sus personajes, en cada espectador que se emocionó en la butaca. Es esa herencia que no se borra, que sigue inspirando a los nuevos talentos a contar nuestras historias con pasión.
¿Qué dicen los que lo conocieron?
Todos los que tuvieron la suerte de tratar con Gilberto hablan de lo mismo: un tipo generoso, disciplinado y con un amor por el teatro que contagiaba. Amigos, colegas, alumnos… todos mandan su pésame y reconocen la grandeza de su trabajo. Decían que su pasión era tan grande que se notaba en todo lo que hacía, dentro y fuera del escenario.
Unos recuerdan su disciplina como algo digno de imitar, otros su generosidad al compartir sus conocimientos. Lo cierto es que todos coinciden en que fue un referente, alguien que aportó muchísimo al arte cubano y que su obra seguirá viva para que las futuras generaciones aprendan y se inspiren.
Y ahora, ¿qué pasa? ¿Qué viene pal' teatro?
Bueno, con la partida de Subiaurt, el teatro cubano tiene un reto grande. Hay que seguir su legado, mantener viva esa llama que él encendió. Los jóvenes dramaturgos y artistas tienen ahora la tarea de tomar su ejemplo y seguir creando, contando las historias de Cuba con esa misma verdad y ese mismo corazón.
Se espera que su obra siga siendo estudiada y representada, que sus enseñanzas no se queden en el recuerdo. El camino ahora es honrar su memoria haciendo buen teatro, teatro del bueno, ese que remueve, que divierte, que enseña y que nos hace sentir orgullosos de ser cubanos.