¿Hasta cuándo, ICE? Cubano muere en centro de detención en Georgia y ya son 18 este año
Un inmigrante cubano de 33 años falleció bajo custodia del ICE en Georgia. La causa preliminar es suicidio, sumando la 18ª muerte en centros de detención este año.
¿Qué pasó?
Oye, que se nos murió otro paisano. Un cubano de 33 años, Denny Adán González, nos dejó esta semana mientras estaba preso en un centro de inmigración en Georgia. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, ese que le dicen ICE, ya mandó la notita al Congreso para que sepan.
El cuento es que lo encontraron mal, pobrecito, dentro de su celda. La gente del centro se activó con una emergencia médica, pero ya era tarde. Intentaron revivirlo, pero el hombre no aguantó. Lo declararon muerto ahí mismo, antes de que pudiera llegar al hospital.
¿Dónde y cuándo?
Todo este bochinche pasó en el centro de detención de Stewart, allá en Lumpkin, Georgia. Una instalación que, pa’ colmo, la maneja una empresa privada llamada CoreCivic. Dicen que fue el martes por la noche, cuando el personal encontró a González inconsciente en su celda.
El lugar no es que tenga la mejor fama, ¿entiendes? Ya antes ha habido quejas por la atención médica y por tener a la gente metida en aislamiento mucho tiempo. Ahora, con esta muerte, las organizaciones de derechos humanos están que trinan.
¿Por qué importa?
Mira, esto ya se está volviendo una película de terror. El caso de Denny Adán González es la muerte número 18 en lo que va de 2026 bajo custodia del ICE. ¡Dieciocho! Y eso que el año apenas va por mayo. Se nota que la cosa se está poniendo fea en esos centros migratorios.
Además, se rumora que al cubano lo metieron en aislamiento antes del incidente. Que tuvo un problema con un guardia. Ni el ICE ni CoreCivic han confirmado esto, pero si fuera verdad, levanta muchísimas banderas rojas sobre cómo tratan a la gente ahí adentro.
¿Qué dicen las partes?
Las autoridades dicen que la causa preliminar fue un posible suicidio, pero que la investigación sigue. Los que manejan el centro, CoreCivic, y el propio ICE, aseguran que cumplen con los estándares de atención y seguridad. Pero claro, con un muerto en la cuenta, la gente no se queda tranquila.
Organizaciones como Project South han alzado la voz pidiendo que se revise todo el sistema de detención, y hasta piden cerrar centros como el de Stewart, porque ven un patrón de cosas graves. Dicen que el modelo de detención hay que cambiarlo radicalmente.
¿Qué viene ahora?
Pues, ¿qué te digo? Lo que viene es más escrutinio, más críticas y, esperemos, que alguna acción real. El caso de González pone de nuevo bajo la lupa el funcionamiento de estos centros, sobre todo los que manejan empresas privadas.
Seguro que habrá llamados a reformas, a mejorar las condiciones, a vigilar más de cerca. Lo que está claro es que la muerte de un joven cubano en estas circunstancias no puede quedar solo como una estadística más. Hay que seguir de cerca qué pasa con las investigaciones y si hay cambios de verdad.