¡Motorina a toda mecha en Santiago: De la huida al calabozo sin escala!

Tremendo corre-corre de motorina en Santiago de Cuba. Dos personas intentaron evadir a la policía, desatando una persecución espectacular que terminó con ellos detenidos sin mayores incidentes.

Qué pasó

¡Prepárense, que lo que les voy a contar parece sacado de una película, pero pasó en la vida real, allí mismito en Santiago! Imagínense una motorina eléctrica, de esas que andan por ahí como bólidos, metida en un tremendo lío con la policía.

Resulta que el conductor, en vez de parar cuando vio la patrulla, le metió el turbo y salió disparado. ¡Como si le hubieran echado picante en el asiento! Y claro, los policías no se quedaron mirando, le cayeron atrás. ¡Tremendo corre-corre se armó!

Dónde y cuándo

Este despliegue, que dejó a más de uno con la boca abierta, ocurrió en Santiago de Cuba, en las cercanías de la famosa Carretera del Morro, justo por donde está el reparto Antonio Maceo. Era un sábado de febrero de 2026, aunque el día exacto es lo de menos cuando la acción está a flor de piel.

La cosa se puso más tensa cuando la motorina se metió por un paradero de pipas, un lugar sin salida para carros grandes. Pero el de la motorina, con la esperanza de evadir la ley, intentó cruzar por un puentecito de esos de a pie, ¡uno que es más estrecho que un chismoso por la rendija!

Por qué importa

¡Esto no es solo un chismecito de barrio, no! Este cuento importa porque muestra cómo andan las cosas por la calle. Cuando la gente ve una patrulla persiguiendo una motorina, el pueblo se revoluciona.

Es la comidilla en la cola del pan, en la guagua, en el balcón. Nos hace preguntarnos qué hay detrás de tanta prisa y por qué la gente prefiere huir en vez de parar. ¿Será la desesperación o que algo no andaba bien? ¡El barrio entero estaba comentando!

Qué dicen las partes

Por ahora, lo que sabemos es gracias a Yosmany Mayeta, que es el que nos trajo el chisme bien fresquito. Los vecinos fueron testigos de primera fila, viendo el despliegue de los agentes, pero hasta ahora, la autoridad oficial, la que suelta los comunicados, está muda.

No han soltado prenda sobre por qué empezó la persecución, ni si la motorina tenía algún papel mal puesto, o si los detenidos tienen algún otro lío pendiente. ¡Es como si el asunto estuviera en una olla a presión, pero sin la válvula de escape!

Qué viene ahora

Ahora la pelota está en el aire, como dicen. Los dos que iban en la motorina están detenidos, pero ¿qué pasará con ellos? ¿Hay cargos? ¿O simplemente fue un susto y una mala decisión en el camino?

El asunto es que el vecindario de Antonio Maceo y la Carretera del Morro, y Santiago en general, siguen con el ojo puesto en este cuento. Habrá que estar atentos, porque en la calle, el chisme corre más rápido que esa motorina, y tarde o temprano, alguien suelta la punta del ovillo.

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