¿Y a ti te robaron el teléfono? ¡Un médico se lo quitó al chorizo a patadas!

Un médico cubano persiguió y recuperó su teléfono robado en Santiago de Cuba con ayuda de vecinos. El presunto ladrón fue detenido.

¡Qué descaro, compadre!

Imagínate tú la película, que a un médico en Santiago de Cuba le quitan el teléfono así, de la nada. Pues sí, pasó. El doctor Yaniel Rivera Boza, a quien le dicen “Boza”, no se quedó de brazos cruzados cuando un joven le arrebató el celular. En vez de lamentarse, salió corriendo detrás del pillo.

El doctor, conocido por ser de los que ayudan a la gente, sobre todo cuando se va la corriente y no hay forma de cargar ni un alfiler, no lo pensó dos veces. Pensó que era una broma al principio, ¡pero el tipo salió disparado como alma que lleva el diablo!

Por calles de Santiago se armó la gozadera

Este doctor echó a correr y no paró hasta las calles Celda, Trocha y Pizarro. ¿Y sabes qué? La gente, al ver al médico gritando y persiguiendo al ladrón, se unió al party. ¡Varios vecinos salieron a ayudarlo!

Entre todos, lograron ponerle el alto al chiquillo este que pensó que se salía con la suya. Fue una persecución digna de una película, pero de las nuestras, de las que pasan en la calle y te dejan con la boca abierta.

Un cómplice se les escapó

La cosa es que, según cuentan, no era uno solo, sino dos los que andaban haciendo de las suyas. Pero bueno, el doctor y la gente del barrio agarraron a uno, al que se llevó el teléfono. El otro, ¡zas!, se esfumó. Todavía andan buscándolo.

El que sí está preso, claro, es el que se atrevió a robarle al médico. El doctor, que es un tipo serio, pues fue y puso la denuncia en la policía, como tiene que ser.

¿Y por qué esto es noticia?

Pues porque el médico este es de los que apagan fuego con gasolina, como se dice. Vive en una zona donde la luz se va a cada rato y él mismo pone su corriente para que los vecinos puedan cargar sus teléfonos, prender un ventilador o tener una luz encendida. ¡Y le roban el teléfono! Eso como que no cuadra, ¿verdad?

La gente de Santiago está comentando esto, porque da qué pensar. Uno ayuda y al final… bueno, ya sabemos.

¿Qué vendrá ahora?

Ahora el chiquillo anda detenido y el otro anda por ahí, haciendo quién sabe qué. El teléfono ya está de vuelta con su dueño, que es lo importante. Pero la historia se queda ahí, como un cuento más de lo que pasa en las calles, donde a veces la valentía de uno, con la ayuda de la comunidad, le gana a la picardía de otro.