¿Te Enteraste? Millonario se Lleva la Lotería en EE.UU. y Nadie Sabe Quién Es

El misterio terminó: el ganador de $1,040 millones del Powerball en Illinois reclamó su premio en secreto, optando por un pago único y manteniendo su identidad oculta.

¡Oye esto pa' que veas! Se acabó el misterio con ese premio gordo del Powerball. El afortunado que se llevó mil cuarenta millones de dólares, de esos que te cambian la vida de la noche a la mañana, ¡ya apareció! El boleto se compró hace unas semanas en Illinois, y por fin el dueño apareció para reclamar su dinerito.

El asunto ocurrió en Quincy, Illinois. El pasado 12 de agosto se hizo el sorteo y el boleto, que costó apenas dos dólares con la jugada 'Quick Pick', resultó ser el ganador de la astronómica suma. La combinación mágica fue 4, 26, 66, 67 y 69, con el Powerball rojo número 9. ¡Imagínate tú, con solo dos pesos y te sacas eso!

¿Y dónde fue el meneo?

La tienda que vendió la suerte se llama Hy-Vee Fast & Fresh, allá en el 310 de North 36th Street en Quincy. El ganador, tan discreto que no quiere que nadie sepa quién es, decidió cobrarlo de golpe, todo el dineral de una vez, en vez de irlo cobrando poco a poco.

¿Por qué tanto rollo?

Pues porque el premio es una barbaridad, el segundo más grande en la historia de Illinois y de los más grandes de Powerball. La gente estaba loca preguntándose quién sería el millonario o la millonaria. Además, en Illinois hay una ley que te deja esconder tu identidad si te sacas más de 250.000 dólares, y este ganador no perdió la oportunidad de ser un fantasma millonario.

¿Qué dijeron las partes?

El ganador, según cuentan, al principio no se lo creía. Tuvo que llamar a un familiar para confirmar que de verdad se había ganado esa millonada. Después de unas semanas, con abogados y asesores financieros, se presentó en el centro de la Lotería de Illinois en Chicago para hacer el cobro oficial. La tienda que vendió el boleto también se llevó su tajada, un bono de 500.000 dólares por la venta.

¿Y ahora qué?

Pues ahora el ganador, con su fortuna bien guardada y su identidad en secreto, podrá hacer lo que quiera. Tenía un año para reclamarlo, pero decidió hacerlo rápido. El resto de nosotros, a seguir comprando los boletos, a ver si la suerte nos sonríe también algún día. ¡Quién sabe!