¡Matanzas con tomatera nueva y el chisme en la calle!
En Matanzas, una planta de tomate arrancó con tremenda reparación, prometiendo toneladas para compotas y el mercado. Pero el chisme es si tanta molienda llenará las barrigas de verdad.
Qué pasó
Oye esto pa’ que veas, que en Matanzas se formó un revuelo con el tomate. La UEB de Conservas y Vegetales, esa que le dicen Planta Libertad, arrancó su campaña de procesamiento.
¡Y dicen que van por más de mil quinientas toneladas de materia prima! Un guateque de tomates, como quien dice. El director, Rolando Domínguez, salió en Facebook dándose golpes de pecho y la prensa estatal lo repitió.
Que si los trabajadores con tremendo sudor repararon todo, que si le pusieron corazón pa' que no se parara nada. Un sacrificio del que hablan maravillas, como si fuera la octava maravilla del mundo.
Dónde y cuándo
Esto está pasando ahora mismito, a principios de 2026, allá en Matanzas, en la UEB de Conservas y Vegetales "Planta Libertad". La noticia saltó esta semana, con todo el bombo y platillo de la prensa oficial.
El ambiente, según cuentan, es de “vamos arriba, que sí se puede”. La maquinaria, después de un buen 'kiki' de los trabajadores, está lista para darle candela al tomate. Eso sí, el calor de la provincia no perdona a nadie, ni a las máquinas ni a los que están fajados en la planta.
Por qué importa
Mira, esto importa porque aquí en Cuba la comida es un tema que te quita el sueño. Y si hay una planta de tomate arrancando, uno piensa: '¡Ay, ahora sí vamos a tener vitanova o mermelada pa' los niños!'
La cosa es que, aunque suena a fiesta, el fondo es amargo. El pueblo lo que ve es la escasez, los precios por las nubes y las colas, mientras el noticiero te vende que 'estamos en victoria'.
Este arranque, que debería ser alegría, se siente más bien como un canto de sirena en un mar revuelto.
Qué dicen las partes
El gobierno, a través de sus medios, dice que esto es un éxito rotundo, que los trabajadores son unos héroes y que el país avanza. El director Domínguez, por su parte, echó flores a su gente y a la fábrica, hablando de compromiso y lucha. Para ellos, todo es posible con voluntad.
Pero la calle, el pueblo, tiene otro sentir. La gente lo que susurra es que la materia prima no abunda, que los camiones no llegan, que la producción es poca y cara. Aunque se muela el tomate, ¿a dónde va a parar? Esa es la pregunta que le da vuelta a la cabeza a cualquiera que pase trabajo para llenar la despensa.
Qué viene ahora
Ahora, lo que se espera es que esa molienda de tomate dé sus frutos: vitanova, concentrado dulce y mermelada simple. Dicen que parte va para el encargo estatal y otra para hacer compota infantil en La Estancia, en Jagüey Grande.
Ojalá, ojalá que llegue de verdad a las mesas, y no se quede en el camino. Hay que ver si este esfuerzo local logra, aunque sea un poquito, aliviar la tremenda crisis alimentaria que tenemos encima.
O si todo este bochinche del tomate solo sirve para la foto y para seguir contándonos el cuento de que "ahora sí" la cosa mejora. El pueblo, como siempre, mirando y esperando.