¿Y tú supiste lo de Manzanillo? Ladrón pillao en los techos se llevó su trompá

En Manzanillo, un ladrón fue sorprendido robando en techos durante un apagón y linchado por vecinos. La policía intervino para evitar un desenlace fatal.

¡Oye esto pa' que veas! El bochinche en Manzanillo...

Imagínate la escena: oscuridad total, un apagón que te deja a oscuras, y de repente, oyes ruidos raros sobre los techos. Pues eso le pasó a los vecinos de Manzanillo, en Granma, que pillaron a un tipo metido en lo suyo, saltando de casa en casa, intentando hacer de las suyas.

El asunto no se quedó en un susto, ¡no señor! La gente se alborotó, y cuando digo se alborotó, digo que salieron en tropel a buscar al sospechoso. ¡Un corre-corre por los tejados que ni en película!

¿Dónde fue el despelote y cuándo?

Todo este teatro ocurrió en Manzanillo, en esa esquina de Plácido con Tabla, justo en pleno apagón. De noche, sin luz, con el corazón en un puño. Se dice que el tipo andaba brincando por varios techos, buscando qué llevarse.

Pero los vecinos son de ojo avizor, ¡y no se les escapa nada! Salieron con todo, y al tipo lo agarraron en caliente. La tensión se sentía en el aire, se oían gritos y golpes.

¿Y esto por qué importa, mi socio?

Bueno, esto no es solo un robo frustrado. Es la señal de que la gente está harta. Harta de la inseguridad, harta de sentir que no pueden con la delincuencia. Cuando la gente llega a este punto, es porque la paciencia se agotó.

Que un apagón sea la excusa perfecta para robar, y que la respuesta sea un linchamiento, dice mucho de cómo anda la cosa en la calle. La gente ya no confía en que las cosas se resuelvan solas, y a veces, la desesperación lleva a medidas drásticas.

¿Qué dijeron unos y otros?

Los vecinos, en medio del jolgorio y la indignación, querían justicia por mano propia. Se oían los gritos pidiendo que el tipo pagara por lo que intentó hacer.

Por otro lado, los policías tuvieron que meterse en la candela para sacar al agredido de allí. Las imágenes muestran cómo se lo llevaban a toda prisa, con la gente todavía echando chispas alrededor, pidiendo más castigo y mostrando palos.

¿Y ahora qué? ¿Qué viene en el culebrón?

Este suceso deja muchas cosas en el aire. La gente se pregunta si esto se va a repetir, si la violencia va a ser la respuesta habitual ante los robos.

Lo que sí queda claro es que la confianza en las autoridades para resolver estos problemas está por los suelos. Habrá que ver qué pasa después, si las autoridades toman cartas en el asunto o si seguimos viendo este tipo de justicias callejeras.