¡Madre Cubana Llora: Ocho Hijos con Hambre en Santiago!
Una madre cubana con ocho hijos en Santiago de Cuba denuncia públicamente que sus hijos lloran de hambre debido a la crisis económica.
¡Oye esto pa' que veas!
Una mamá en Santiago de Cuba, Yudiezka Delaz Quintana, tiene a sus ocho hijos sufriendo, y lo peor es que no tiene ni pa' ponerles un plato de comida en la mesa. Ella trabaja limpiando y lo que gana no le alcanza ni pa' chicles, ¡imagínate pa' alimentar a tanta gente!
Dice que cuatro de sus chamaquitos están desnutridos y los que van a la escuela, pues a veces ni comen porque en la casa no hay nada. ¡Un desastre!
¿Y dónde y cuándo es este drama?
Todo esto está pasando en Santiago de Cuba, la señora Yudiezka es una trabajadora del sector público, o sea, de las que le echan ganas en la pega. El cuento se supo el miércoles 21 de octubre de 2026, y por lo que se ve, la cosa está color de hormiga.
Además del hambre, la gente está pasando trabajo con los apagones y la falta de medicinas en las farmacias y hospitales. ¡Una cosa es pa' volverse loco!
¿Y a quién le cae arriba este rollo?
Pues a todas las familias con poco dinero en Cuba. Con la inflación disparada y que no aparece nada, la gente de a pie la está pasando fatal. Lo que gana la gente no da ni para lo básico, y si encima tienes una casa con ocho bocas que alimentar, ¡estás frito!
La cosa es seria, porque ya ni los módulos que supuestamente dan para los niños pequeños o los que están bajitos de peso, le han llegado a esta señora. Parece que la ayuda no llega a donde debe.
¿Qué dicen las partes?
Por un lado, el gobierno dice que la culpa de que falte todo es de las sanciones de Estados Unidos. Dicen que por eso no entran los combustibles ni las cosas que hacen falta.
Pero por otro lado, hay gente y organizaciones que dicen que el problema es más de cómo se hacen las cosas aquí, en la producción y en cómo se reparte la comida y todo lo demás. Y las organizaciones que intentan ayudar a la gente, se quejan de que les ponen muchas trabas para poder repartir la ayuda que consiguen.
¿Y ahora qué?
Pues la cosa pinta complicada. Si la economía sigue así y no aparecen soluciones, lo más probable es que las familias como la de Yudiezka sigan pasándola mal, con hambre y sin poder resolver.
Hay que estar pendiente a ver si las autoridades encuentran la forma de que la comida y las medicinas lleguen a la gente, especialmente a los que más lo necesitan. Porque ver a los niños llorar de hambre es algo que a nadie le gusta.