¿Deportado pa' Guinea y en el hospital? ¡Lo que le pasó al cubano en manos de Trump!
Un cubano deportado de EE.UU. a Guinea Ecuatorial termina hospitalizado y sin documentos. Su madre denuncia maltrato y falta de asistencia consular.
¡Oye esto pa' que veas!
Mira tú, un cubano que se las vio negras en Estados Unidos, con 16 años allá, ¡zas!, lo deportan. Pero la cosa no se quedó ahí, no señor. Este hombre, Leonardo Sánchez Fernández, de 49 palos, ahora está hospitalizado y bajo llave en Guinea Ecuatorial. ¡Imagínate el lío!
Su madre, doña Caridad, está que no cabe en un guante, gritando que a su hijo lo tiraron en ese país africano sin papeles, sin abogado y peor tantico, ¡con la salud hecha trizas!
¿Dónde y cuándo pasó este bochinche?
La cosa fue esta semana. Leonardo, que es de San Miguel del Padrón pero llevaba tiempo en Florida, iba pa' Liberia con otros cubanos. Pero el avión, ¡ajá!, hizo escala en Malabo, Guinea Ecuatorial. Y ahí, ¡pum!, obligaron a Leonardo a bajarse. Dicen que hasta lo empujaron los agentes, ¡qué barbaridad!
El golpe ese le cayó encima como un piano, porque él venía delicado de una operación de estómago y un injerto de piel. Lo metieron en un hotel, pero como se puso peor, directo pa'l hospital. Y ahí sigue, con suero y todo, sin pasaporte, sin un papel en regla y sin nadie del consulado que le eche una mano.
¿Y por qué importa este relajo?
Porque esto de mandar a la gente pa' cualquier parte, sin importar su estado o si tienen vínculo con el sitio, ¡eso no se puede! Leonardo tenía su residencia en Estados Unidos hasta 2030. Sí, tuvo problemas, dicen que por unos delitos, pero su mamá jura y perjura que él pagó todo lo que debía. ¡No le debe nada a nadie!
Ahora la familia está de cabeza pidiendo explicaciones. Y no es el único, otros cubanos que iban en ese mismo vuelo cuentan que los recibieron como si fueran delincuentes, ¡con policías por todos lados y pa'l hotel bajo vigilancia!
¿Qué dicen las partes en este embrollo?
Bueno, del lado de las autoridades de Estados Unidos, poco se ha escuchado. Lo que se sabe es que hay acuerdos con otros países para recibir deportados, aunque no tengan nada que ver con ellos. Esto, señores, tiene a muchos abogados y defensores de derechos humanos con la ceja levantada.
La familia de Leonardo, por su parte, no se cansa de pedir que alguien responda por la salud y el futuro de su hijo. Quieren garantías, quieren que lo traten como a una persona.
¿Qué viene ahora en esta historia?
Pues mira, lo que está claro es que este caso va a dar mucho de qué hablar. La práctica de deportar a terceros países sin vínculos está bajo la lupa. Habrá que ver si la presión de la familia y las organizaciones consigue que Leonardo reciba la ayuda que necesita y que se revisen estas políticas de deportación.
Por ahora, el cubano sigue hospitalizado en Guinea Ecuatorial, lejos de su casa y de su gente, esperando que el mundo reaccione. ¡Una vaina increíble!