¿Adiós a la libreta? El sistema de racionamiento cubano se desmorona tras 6 décadas

El histórico sistema de racionamiento de alimentos en Cuba, la libreta de abastecimiento, se encuentra al borde de la desaparición, con productos cada vez más escasos en las bodegas.

¡Oye esto pa' que veas! La famosa libreta de abastecimiento, esa que todos los cubanos conocemos desde que nacimos, parece que se nos va.

Después de más de 60 años siendo el símbolo pa' repartir la comida básica a precio de gobierno, la cosa está que arde. Ya no llegan casi ni los chivos y mantecas que uno esperaba, y en muchos barrios las bodegas están cerrando o las han vuelto mercaditos de barrio, pero con otros nombres.

La gente mayor, como Paula Sonia Santiago, de 64 años, dice que es un cambio total, que ya no nos acordamos de cómo era esto antes de la libreta.

¿Y dónde y cuándo empezó esta historia?

Todo este lío empezó en 1963, cuando Fidel estaba al mando y la comida escaseaba. La libreta sirvió para que todos tuvieran su pedacito de arroz y azúcar, sin importar si tenías un peso o cien. Se puso más importante que nunca en los años 90, cuando se cayó la Unión Soviética y Cuba se quedó sola.

Los años después trajeron más y más dificultades para mantener esa ayuda. Hasta Raúl Castro dijo en 2008 que había que quitar los 'subsidios indebidos', y así poco a poco se fueron yendo cosas de la lista.

¿Por qué nos importa este fin de libreta?

Ahora mismo, en muchas bodegas solo queda arroz y azúcar. Pa' comer completo, hay que ir a las tiendas que venden en MLC o a los negocios privados. El gobierno dice que quiere ayudar a los que de verdad lo necesitan, y por eso abrieron unos 24 mercados de barrio con precios un poco más bajos.

Pero la gente no está tan convencida. Rafael García, de 75 años, dice que no es que esté más barato, es que está 'menos caro'. Para muchos, que se acabe la libreta significa perder uno de los últimos salvavidas pa' poder comer los que tienen menos dinero.

¿Y qué dicen las partes?

El gobierno explica que esto es parte de una reestructuración para enfocar las ayudas. Los consumidores se quejan de que los precios siguen siendo altos para los sueldos y las pensiones que hay. Las bodegueras ven cómo se les acaban los productos y los clientes reclaman lo que ya no está.

¿Qué viene ahora en este cuento?

Pues mire, lo que está claro es que la libreta como la conocimos está agonizando. Lo que se ve venir son más mercados de barrio y ayudas dirigidas. Habrá que ver si esto resuelve de verdad el problema de cómo llenar la barriga en Cuba sin que se te vaya todo el sueldo en ello.