¡La embajada saudí busca chofer! ¿Quién pasa el filtro político?
La embajada de Arabia Saudita en La Habana busca chofer. Pero ojo, que para el puesto no solo hace falta manejar: hay que pasar el filtro político del estado cubano.
Qué pasó
¡Oye esto pa’ que veas! La embajada del Reino de Arabia Saudita, la que tenemos aquí en La Habana, ha soltado una convocatoria. Están buscando un chofer, así, sin más vueltas.
Piden que el aspirante tenga experiencia con cuerpos diplomáticos, que se defienda un poquito en inglés y, claro, que tenga buena presencia y modales, como tiene que ser. Hasta ahí, todo parece normal, ¿verdad?
Dónde y cuándo
La noticia, o mejor dicho, la oferta de empleo, se publicó el 18 de febrero de este mismo año 2026. Así que la cosa está fresquecita. Los interesados pueden mandar el currículum por correo o ir en persona a la sede diplomática.
Está situada en la 5ta Avenida, en Miramar, entre las calles 46 y 60. Por si acaso, también dieron unos teléfonos para que nadie se pierda la oportunidad. ¡No es para perder un chance como este!
Por qué importa
Aquí es donde el cuento se pone bueno, mi gente. La oportunidad parece de oro, ¿verdad? Trabajar para una embajada extranjera, con un salario que seguro no es en pesos cubanos.
Pero ¡ojo! Para que un cubano pueda agarrar ese volante, no es solo saber manejar. El asunto es que hay que pasar por el ojo de la aguja, o mejor dicho, por el filtro de la empresa estatal Grupo Palco, que es la que decide quién sí y quién no.
Qué dicen las partes
Por un lado, la embajada saudita, que lleva casi 70 años con relaciones diplomáticas con Cuba, está en lo suyo, buscando cubrir una vacante. Ellos hablan de cooperación en salud, biotecnología y hasta turismo. El Primer Ministro cubano, Manuel Marrero, hasta los visitó en Riad hace poco.
Pero por el otro lado, está el Grupo Palco, bajo el paraguas de GAESA, que no solo te evalúa el currículum o el inglés. Ellos meten una lupa hasta en el historial político, familiar y social. ¡Sí, escuchaste bien! Buscan que no tengas ni una pizca de conexión con la disidencia. Unos dicen una cosa y otros ponen las reglas del juego.
Qué viene ahora
Entonces, ¿qué podemos esperar? Pues que aunque se abran estas “ventanas” laborales, el camino para los cubanos es más estrecho que la cola del pan. No basta con ser un buen chofer o hablar inglés; hay que ser “apto” políticamente.
Este puesto de chofer se convierte en una prueba más de cómo, incluso en las oportunidades internacionales, el control estatal sigue siendo la llave que abre o cierra las puertas. ¡Veremos quién es el valiente que se atreve a pasar por todos esos filtros y logra sentarse detrás del timón saudita!