¿La misma jueza que hundió a Anna Bensi ahora va tras los masones?
La jueza Zamira Marrero Morgado, conocida por condenar a Anna Bensi, presidirá el juicio a cuatro líderes masones cubanos acusados de tráfico de divisas.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que la justicia en La Habana está dando de qué hablar otra vez. Resulta que la misma jueza que mandó a limitar la libertad de Anna Bensi, esa creadora de contenido, ahora se va a sentar al frente del juicio contra cuatro pesos pesados de la masonería cubana. ¡Imagínate tú!
La cosa se pone más caliente porque la jueza en cuestión es Zamira Marrero Morgado, la que lleva el Tribunal Municipal Popular de La Habana del Este. La misma que dictaminó dos años de cárcel con limitación de libertad para Anna Sofía Benítez Silvente y su mamá por haber sacado a la luz una inspección policial en las redes. ¡Con esa fama llega ahora a este nuevo caso!
¿Dónde fue la vaina y cuándo?
La noticia está que arde, y ocurrió hace poco en La Habana. El Ministerio Público acusa a estos directivos masones de supuestamente meterse en un «tráfico ilegal de divisas». ¿El supuesto delito? Haber canjeado unos 300 dólares que, según dicen, estaban destinados a la asistencia social del Asilo Nacional Masónico Llansó. ¡Una miseria pa' armar este bochinche!
Los señalados son José Ramón Viñas Alonso, Fernando Marcos García, Ángel Santiesteban Prats y Osvaldo Ernesto Villegas Digat. El rollo es que, al parecer, hicieron un cambalache de divisas fuera de los cauces oficiales para pasarlos a moneda nacional. ¡El mundillo de la masonería cubana anda revuelto!
¿Y a quién le cae este paquete?
Bueno, a los acusados les puede caer una pena de entre dos y cuatro años de limitación de libertad, además de multas que les van a doler en el bolsillo. Pero ojo, que la defensa de los masones no se queda quieta. Ellos dicen que esos dólares eran para resolver emergencias, como comprar leche en polvo para los viejitos del asilo o medicinas para el hijo de uno de los procesados. ¡Un drama familiar y social metido en un lío legal!
Esto se da en un momento donde las relaciones entre el gobierno y las logias masónicas en la isla no están precisamente en su mejor momento. Hay como una tensión en el aire, y este juicio parece ser la gota que colma el vaso.
¿Qué dicen los que hablan?
Por un lado, el Ministerio Público está firme con su acusación de tráfico ilegal de divisas, alegando que se hicieron transacciones informales. Es la versión oficial de que algo no se hizo bien. ¡A quién le creen!
Por otro lado, la defensa de los cuatro directivos masones lo pinta como un acto de necesidad para ayudar a los más vulnerables, gente mayor que depende del asilo y hasta un enfermo. Argumentan que fue una solución interna para urgencias. ¡Cada uno con su cuento!
¿Y ahora qué?
Lo que está claro es que este juicio va a ser seguido de cerca. La figura de la jueza Marrero Morgado ya genera suspicacias por sus fallos anteriores, y la defensa parece dispuesta a luchar hasta el final. Habrá que ver si se demuestra el tráfico ilegal o si realmente fue un acto de buena fe para socorrer a los necesitados.
Lo que sí queda en el aire es la tensión entre el Estado y estas organizaciones autónomas. Este caso podría marcar un precedente, así que hay que mantener los ojos bien abiertos para ver por dónde van los tiros.