¿Le dieron su merecido o fue un intento de asesinato? Agreden a joven en Cuba con bate y alambre

Joven cubano, con trastorno mental, fue brutalmente agredido con bate y alambre de púas tras confrontar a un presunto estafador. Sobrevivió, pero perdió un órgano.

¡Oye esto pa' que veas!

Parece que el barrio se revolvió y le dieron una pela a un muchacho que, según dicen, solo quería poner en su sitio a un tipo que andaba estafando a la gente. La cosa se puso fea, feísima, y terminaron dándole hasta con un bate con alambre de púas. ¡Imagínate el bochinche!

La cosa es que este chico, que además tiene sus cositas en la cabeza, un trastorno mental, fue el que supuestamente se enfrentó al presunto estafador. Y la respuesta fue de esas que te dejan helado: un grupo de vecinos, o quién sabe quiénes, se le fueron encima como si no hubiera mañana.

¿Dónde fue el follón y cuándo?

Esto pasó hace como dos semanas en un barrio cualquiera de Cuba. El sol caía, la gente en sus cosas, y de repente, el griterío. El ataque no fue en cualquier parte, fue como una emboscada, cosa seria y premeditada.

Dicen que los agresores usaron bates bien duros, de esos que le meten alambre de púas para hacer más daño. ¡Un salvajada!

¿Y a quién le cae esto arriba?

Pues a la gente del barrio, a la familia del muchacho, y a cualquiera que piense que esto no se puede quedar así. El chico, a pesar de su condición, era querido, y que le hagan esto por querer ayudar o por denunciar a un estafador, eso revuelve el estómago.

Esto pone a pensar en cómo andan las cosas por la calle, si uno no puede ni quejarse de un estafador sin que te caiga encima una turba. La cosa se pone tensa cuando uno ve que estas cosas pasan y parece que nadie responde.

¿Qué dicen unos y otros?

Por un lado, está la familia, que denuncia esto como un intento de asesinato y cuenta que el muchacho tuvo que pasar por dos operaciones y perdió un órgano. ¡Qué dolor!

Por el otro, están los que, supuestamente, agredieron. No hablan mucho, pero la acción dice más que mil palabras. Los que denuncian dicen que él solo intentaba alertar sobre estafas, y que él era una buena persona. Los agresores, con su bate y su violencia, dicen lo contrario con sus hechos.

¿Y ahora qué? ¿Pa' dónde va esto?

La familia está destrozada y denunciando que ni la policía parece que los ha ayudado mucho. Tienen miedo de represalias, hasta de que les hackeen las redes. Es un panorama oscuro.

Habrá que ver si este caso se investiga de verdad o se queda en otro de esos cuentos que uno oye en la esquina y se los lleva el viento. La gente espera justicia, que se sepa quiénes fueron y por qué lo hicieron con tanta saña.

Más noticias