¿Y AHORA QUIÉN LO CUENTA? ¡El activista cristiano cubano le dio el GOBIERNO POR LA ESPALDA y se echó a España!

Un joven activista cristiano cubano y su esposa emigran a España huyendo de la presión y vigilancia gubernamental por sus críticas.

¡Oye esto pa' que veas lo que pasó!

Parece que al joven cristiano cubano Iván Daniel Calás Navarro y a su esposa Gaby no les quedó de otra. Agarraron sus maletas y se vinieron para España, específicamente a Salamanca. ¿El motivo? Dicen que en Cuba no se la estaban poniendo fácil, con tanta vigilancia y presiones por su activismo en redes y porque no se callaban nada contra el gobierno.

El chisme empezó a correr cuando Iván compartió en Facebook que ya estaban en España, saludando desde Salamanca. Dijo que estaban tristes y felices a la vez, porque emigrar, y más cuando uno tiene que huir, es así de complicado. ¡Imagínate!

¿Y esto dónde y cuándo ocurrió?

Pues mira, el viaje se concretó hace poco, justo al cierre de marzo de 2026. Iván y Gaby salieron de la isla, de ese ambiente que, según cuentan, se puso color de hormiga para ellos.

La cosa se puso tensa por las críticas que Iván le hacía al gobierno desde sus redes sociales, donde también compartía mensajes cristianos. Un día estaba hablando de la fe, y al otro estaba soltando verdades sobre la dignidad y la justicia en Cuba.

¿Y por qué esto nos importa?

Porque esto demuestra cómo las cosas se ponen calientes para cualquiera que levante la voz en Cuba. Iván, con sus mensajes cristianos y sus reflexiones sobre la realidad, se ganó un montón de seguidores que sentían lo mismo. Pero parece que eso no le gustó a los de arriba.

El activismo de Iván no le salió gratis. Él mismo denunció amenazas y campañas para dejarlo mal parado y que la gente le diera la espalda. Él decía que daba la cara, mientras que otros se escondían detrás de perfiles falsos. ¡Tremendo! Él defendía su derecho a hablar claro sin dejarse meter en política oficial.

¿Qué dicen las partes?

Por un lado, está lo que dice Iván, que tuvo que irse por la presión y la vigilancia constante. Él se defendía diciendo que él ponía su nombre y su voz, mientras que sus detractores usaban perfiles anónimos.

Las autoridades cubanas, bueno, no han dicho mucho directamente sobre la salida de Iván, pero sus acciones previas de hostigamiento y las campañas de descrédito hablan por sí solas. Aparentemente, el gobierno no ve con buenos ojos a quienes cuestionan su ética ni a quienes hablan de democracia desde una perspectiva independiente.

¿Y ahora qué?

Pues ahora Iván y Gaby están en España, buscando empezar de nuevo. Habrá que ver qué les depara el futuro y si desde allá pueden seguir alzando su voz o si la distancia cambia algo.

Por lo pronto, la situación deja claro que la libertad de expresión sigue siendo un tema candente en Cuba, y que quienes la ejercen a menudo se enfrentan a un camino difícil y lleno de obstáculos.

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