¿Qué Le Pasó a la Gasolina en La Habana? ¡El Bochinche que Tiene a Todos Hablando!
Denuncias en redes sociales señalan acaparamiento, reventa y posibles complicidades en la venta de gasolina en La Habana, generando gran malestar.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que la gasolina en La Habana se está poniendo más caliente que el sol del Caribe. Los cuentos que andan por ahí en las redes sociales es que en varios servicentros de la capital se están dando unas mañas terribles. Se habla de gente acaparando el combustible como si se fuera a acabar el mundo, revendiéndola en lo oscuro y, lo peor, que parece que hay gente de adentro metida en el tinglado.
Pedro Lizardo soltó la sopa en Telegram, y la gente se enteró de que algunos vivos usan los carros de alquiler para llevarse la gasolina y venderla en la calle. ¡Imagínate la cara de la gente! Y por si fuera poco, hay hasta coleros que te cobran lo que les da la gana, dependiendo de cómo te las arregles para conseguir el chocho, y te separan el puesto en la fila con cualquier cosa, una piedra, un bloque, lo que sea.
¿Dónde está el lío y cuándo se formó?
Este bochinche se está oyendo fuerte por toda La Habana, especialmente en los barrios donde la gente necesita la gasolina para moverse, para el trabajo, pa' la vida. Los reportes no paran de llegar, y la situación se pone peor porque en el Consejo Popular Rampa, ¡ni un servicentros está funcionando! Eso es como echarle leña al fuego, porque la poca que hay se concentra en los pocos puntos que quedan, y claro, se arma la cosa.
Los chismes dicen que algunos empleados de los servicentros están en la jugada, dejando que la gasolina se venda a quien no le toca, fuera de toda regla. Y los precios, ¡ay, mamá!, se habla de hasta 5.000 pesos por litro en esas transas ilegales. Nadie sabe cuántos litros despachan de verdad ni cuántos carros llaman por la aplicación Ticket, lo que hace imposible saber qué está pasando de verdad.
¿Y esto por qué nos importa a nosotros?
Pues mira, esto nos importa porque al final, todos dependemos de ese combustible para movernos, para trabajar, para que las cosas funcionen. Cuando hay acaparamiento y reventa, el que más sufre es el cubano de a pie, el que se queda sin nada o tiene que pagar una fortuna por algo que debería ser normal. La gente está que trina porque esto pasa a plena luz del día y nadie parece hacer nada para pararlo.
La escasez de combustible ya es un dolor de cabeza, pero que encima se le sume la corrupción y la falta de transparencia, pues es como para volverse loco. La gente necesita que esto se aclare y que se ponga orden, para poder seguir con su vida sin tantos obstáculos.
¿Qué dicen los que tienen que ver en esto?
Pues de las autoridades, de los dueños de la vuelta, del gobierno, no se oye mucho. Los que hablan son los ciudadanos en las redes, denunciando y quejándose. Dicen que las autoridades deberían estar pendientes de esto, supervisando y metiendo mano, pero por lo que se ve, la vigilancia ciudadana es la que está poniendo el ojo, y las soluciones concretas brillan por su ausencia.
Los trabajadores de los servicentros, si es que están metidos, pues claro, no van a decir nada. Y los que están en la cola, pues algunos intentan seguir las reglas, otros se resignan y otros se las ingenian para conseguir un poco. Es un cuadro bien revuelto.
¿Y ahora qué? ¿Qué se espera?
Lo que se espera es que alguien ponga orden en este desastre. La gente quiere que se investiguen estas denuncias, que se pongan reglas claras y que se cumpla. Necesitan saber que el combustible se va a repartir de forma justa, sin trampas ni cuentos raros.
Hay que estar atentos a ver si las autoridades toman cartas en el asunto o si esto sigue así, cada vez peor. Lo cierto es que la indignación está a flor de piel, y la gente no se va a cansar de pedir que se ponga fin a estas irregularidades que tanto daño hacen.