¿Y ahora qué pasó en Pinar del Río? ¡El monte en candela y nadie lo apaga!
Dos incendios forestales devoran más de 500 hectáreas en Pinar del Río. El fuego avanza sin control, movilizando a cientos de efectivos en condiciones difíciles.
¡Oye esto pa' que veas!
En Pinar del Río la cosa está que arde, pero de verdad. Resulta que hay dos incendios forestales que no se dan por vencidos y siguen, que si para allá, que si para acá. Y el fuego, ¡ay el fuego!, ya se ha zampado más de 500 hectáreas de bosque. ¡Imagínate tú! La gente está con el agua al cuello intentando frenar las llamas, pero esto se las trae.
Los bomberos y efectivos están ahí metidos, sudando la gota gorda, pero el control total todavía no llega. La cosa se pone fea cuando aprieta la sequía y el viento le da alas al fuego, que avanza más rápido que chisme en la cola del pan.
¿Dónde fue la cosa y cuándo?
Mira, el candelero más grande está en La Lanza, un sitio en Minas de Matahambre. Ahí se han ido al garete unas 540 hectáreas. ¡Más del doble de lo que se decía antes! Para que veas cómo corre el fuego cuando se pone bravo.
Para tratar de pararlo, hay como 160 hombres dándole duro, abriendo caminos y usando máquinas, en medio de un solazo y un ventarrón que no ayudan. ¡Un trabajón!
Y por si fuera poco, hay otro fuego en La Güira, entre el municipio cabecera y San Juan y Martínez. Este lleva ya unas 60 hectáreas quemadas y sigue creciendo hacia los lados. Ahí andan unos 60 tipos y hasta voluntarios, intentando ponerle el cascabel al gato.
Los de allá dicen que por ahora la gente no corre peligro, pero la cosa sigue fuera de control y la alerta está activada.
¿Y esto a quién le cae encima?
Bueno, esta provincia es como una cajita de fósforos últimamente. Ya en 2025 se habían quemado más de 9.000 hectáreas. La sequía no da tregua, el monte está lleno de cosas que arden fácil y la infraestructura para apagar incendios no está del todo fina. Todo esto suma para que cada año sea una lucha contra el fuego.
El monte es importante para la tierra, para el aire, para la vida. Cuando se quema así, todo se resiente. Es un golpe duro para el medio ambiente de esa zona del país.
¿Qué dicen unos y qué dicen otros?
Por ahora, los informes oficiales hablan de los esfuerzos que se están haciendo para controlar los incendios y de la cantidad de gente trabajando. No han dado muchos detalles de por qué se originaron exactamente, más allá de las condiciones climáticas adversas.
La gente del pueblo, seguro, está preocupada. Viendo cómo el monte se pierde y esperando que las llamas no lleguen a sus casas o cultivos. Es la típica situación donde todos esperan que las autoridades pongan orden rápido.
¿Y ahora qué?
Pues ahora toca seguir de cerca cómo evoluciona la cosa. Si logran contener estos incendios o si se convierten en un problema más grande. Habrá que ver si las medidas que tomen ahora sirven para que no se repita el año que viene.
La esperanza es que la lluvia llegue pronto o que los efectivos logren dominar las llamas antes de que hagan más daño. Mientras tanto, Pinar del Río sigue en vilo, esperando que el verde vuelva a reinar en sus montes.