¿Y la iglesia te da la bendición o te da el cantazo? Obispos cubanos alzan la voz contra el desastre

La Iglesia Episcopal de Cuba critica la crisis, la represión y la falta de libertades, pidiendo diálogo al gobierno.

¿Qué pasó?

La Iglesia Episcopal de Cuba ha levantado la mano para hablar claro sobre el momento difícil que vive el país. El obispo Ángel Roberto Rivera Rodríguez, junto a 21 sacerdotes, lanzó una carta pastoral que es como un grito desde el balcón. Hablan de la escasez que no da tregua: ni comida, ni medicinas, y la luz que se va y se va.

Pero no solo eso, en la carta también se meten con el caso de Ana Bensi y su mamá, Caridad Silvente, a quienes les cayeron dos años de "libertad limitada" por soltar en internet cómo las fuerzas de seguridad hacían su trabajo. ¡Como si fuera un secreto de estado!

¿Dónde y cuándo?

Este jolgorio de reclamos viene desde la Diócesis de la Iglesia Episcopal de Cuba, y la carta se difundió el martes 6 de octubre de 2026. El obispo y sus sacerdotes están en la isla, viendo el día a día de la gente, sintiendo el calor y la tensión en cada esquina.

El Tribunal Municipal Popular de La Habana del Este ratificó la sanción, pero la iglesia no se quedó callada y sacó el comunicado para que el mundo supiera lo que pasa.

¿Por qué importa?

Porque la iglesia, que antes se mantenía más en lo suyo, ahora está en la calle, hablando de lo que le duele al pueblo. Esto no es un chisme de vecindario, es una señal de que las cosas están que arden. La escasez, la represión, la falta de derechos... todo eso le cae encima a la gente.

Y que la Iglesia Episcopal se pronuncie así, junto a otros grupos religiosos que ya lo han hecho, pone al gobierno contra las cuerdas. Es un llamado a que abran los ojos y escuchen antes de que el bochinche sea mayor.

¿Qué dicen las partes?

La iglesia dice que los derechos fundamentales están en la constitución, pero que parece que a veces se les olvida. Critican que se use la fuerza para callar a la gente y que eso va contra la libertad de expresión.

Por otro lado, el gobierno, con su silencio ante esta carta, parece que prefiere que las cosas se arreglen a lo interno. La iglesia pide diálogo, pero sin que la gente tenga que pedir peras al olmo.

Hasta la Cámara de Obispos de la Iglesia Episcopal en Estados Unidos se enteró, mandaron copia. ¡Esto ya tiene alcance internacional!

¿Qué viene ahora?

La iglesia quiere sentarse a hablar, a buscar soluciones sin más drama. Instan a las autoridades a que atiendan las quejas de la gente sin ponerles más trabas. Quieren un diálogo constructivo, pero está claro que no van a dejar que se pisoteen los derechos.

Lo que sí está en el aire es si el gobierno va a escuchar o si va a seguir en su línea. Habrá que estar pendientes a ver si este grito de la iglesia logra mover el avispero o se queda solo en un comunicado más.