¿Y el agua quién la trae? Holguín se ahoga en ventas informales del recurso vital
Ante el deterioro del suministro público, Holguín ve crecer la venta informal de agua, con precios elevados que dificultan el acceso a miles de familias cubanas.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece mentira, pero en Holguín la gente está tirando la casa por la ventana... ¡para comprar agua! Sí, señores, con el servicio público cada día peor, ha florecido un mercado de agua como si fuera oro líquido. La gente se las ingenia, con triciclos, carretas y hasta camiones, para llevarle el vital líquido a quienes no les llega o les llega con cuentagotas.
Esto se ha vuelto un bochinche donde no hay precios fijos. Depende de cuánta agua quieras, de lo lejos que vivas y de qué tan seca esté la zona. ¡Imagínate! Una pipa de agua puede costar entre 10.000 y más de 30.000 pesos cubanos. ¡Una barbaridad para el bolsillo de cualquiera en esta Cuba con la inflación por las nubes!
¿Dónde está el lío y cuándo empezó este desastre?
Esto pasa en varios barrios de Holguín y sus alrededores, donde el agua tarda días, ¡y a veces semanas!, en aparecer por el grifo. Los vendedores particulares se han convertido en la única esperanza para muchas familias que necesitan agua para cocinar, bañarse o simplemente para tener un poco guardada.
Y lo peor es que no se sabe si esa agua está buena o no, porque no hay controles sanitarios ni nada que garantice su calidad. ¡Todo esto sumado a los apagones que detienen las bombas y empeoran el asunto!
¿Y esto por qué nos importa, mi socio?
Pues porque al que le cae arriba es a la gente de a pie. Cuando el agua no llega, la vida se complica de una manera terrible. Se trata de algo tan básico como poder comer o asearse. Es una muestra más de cómo la crisis de los servicios públicos te pega directo en la vida diaria.
Y esto no es solo en Holguín, ¡qué va! En La Habana también hay casi 200.000 personas con problemas para conseguir agua potable. ¡Esto es un problema a nivel nacional!
¿Qué dicen los que tienen que ver en esto?
Bueno, por un lado, tienes a los vendedores informales que ven esto como una forma de ganarse la vida en tiempos difíciles. Por otro lado, están las miles de familias que, sin importar el precio, tienen que hacer malabares para conseguir el agua.
Las autoridades, aunque reconocen los problemas en otras provincias, no se les oye mucho decir cómo van a resolver este desabastecimiento en Holguín. La infraestructura vieja, la falta de combustible y las averías son los culpables que siempre se mencionan, pero la gente sigue esperando.
¿Y ahora qué? ¿Qué se espera?
Lo que se ve venir es que la cosa se va a poner más tensa si no se arregla la infraestructura y el servicio público. Mientras tanto, el agua seguirá siendo un lujo para muchos y un negocio para otros.
Hay que estar pendientes a ver si las autoridades toman cartas en el asunto de verdad o si seguiremos viendo pipas de agua como la única solución. Lo cierto es que el agua, ese tesoro que uno cree que siempre estará ahí, cada vez es más escaso y caro en Cuba.