¡Hijo de altos funcionarios cubanos vive de lujos mientras el país se ahoga!
El hijo de altos funcionarios cubanos exhibe viajes y lujos en redes sociales, contrastando con la profunda crisis que vive la isla.
¡Qué bochinche es este!
Oye esto pa' que veas cómo es la cosa. Mientras la gente en Cuba anda a pie, con apagones que no acaban y la nevera vacía, resulta que el hijo de dos pesos pesados del gobierno se está dando la buena vida. ¡Viajes, hoteles y comilonas por todas partes!
El chamaquito este, Rogelio Adrián Sierra Rivas, hijo de la viceministra Déborah Rivas Saavedra y del diplomático Rogelio Sierra Díaz, tiene un perfil en redes sociales que parece sacado de otro planeta. No es que uno le busque el pelo al huevo, pero es que las fotos cantan solas.
¿Dónde y cuándo pasa esta película?
Las fotos hablan de Varadero, de México, de Francia... ¡y quién sabe de cuántos sitios más! No siempre se sabe cuándo fue cada escapada, pero el tema es que aparecen los lujos por todos lados. Se le ve en hoteles, en restaurantes y dándose la buena vida sin despeinarse.
El padre y la madre no son cualquier gente, ¿entiendes? La mamá es viceministra de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, ¡un puesto clave! El papá fue viceministro de Relaciones Exteriores y hasta rector de un instituto pa' formar diplomáticos, ¡más peso pesado, imposible!
¿Y a quién le cae esto arriba?
Pues a todo el que anda luchando pa' salir adelante. Mientras millones sufren los apagones que cuentan por horas y no tienen agua pa' beber, ver estas fotos es como un puñetazo en la boca. Da rabia, da coraje, da pa' pensar en cómo están las cosas en esta Cuba.
La gente en las colas, en la guagua, en el barrio, todos están comentando. ¿De dónde sale tanta plata pa' andar viajando como rey cuando aquí se nos va la vida en resolver lo básico? Es la pregunta del millón.
¿Qué dicen las partes?
Bueno, oficial no se ha dicho nada. ¡Imagínate! Lo que sí se vio es un perfil de Rogelio Adrián en Revolico, vendiendo cositas como paneles solares. Eso abre un abanico de preguntas, pero no da respuestas concretas de dónde sale el billete.
Ni él ni sus padres han dado explicaciones sobre estos viajes y lujos. La información que hay es la que se publica en redes y lo que sale en algunos periódicos, pero de boca de ellos, nada de nada. Silencio total, como suele pasar.
¿Y ahora qué?
Pues lo que queda es seguir mirando. Habrá que ver si desde arriba deciden aclarar esta situación, o si el tema se lo lleva el viento, como tantos otros chismes y escándalos en la Isla. Lo cierto es que la gente está atenta, y la duda y la indignación andan rodando.
Por ahora, la única certeza es el contraste: mientras unos se ahogan en la crisis, otros parecen nadar en la abundancia. Habrá que esperar a ver si la marea cambia para todos, o si esta historia se queda solo en un comentario más de la calle.