¿El Gobierno Cubano Abre la Bolsa y Cierra la Boca? Leonardo Padura Dice 'Nop'
Leonardo Padura critica las reformas económicas de Cuba. Asegura que el gobierno cederá en lo económico, pero mantendrá el control político y social, la 'industria más eficiente'.
¡Oye esto pa' que veas!
Leonardo Padura, el escritor cubano de fama mundial, soltó una bomba con sus críticas al nuevo paquete de reformas económicas que el Gobierno de Cuba sacó en junio de 2026. Según Padura, aunque ahora se abren las puertas a la economía privada, el Estado no va a soltar el verdadero poder que tiene: el control político y social.
¡Imagínate la escena! Es como si te dieran un dulce pero te quitaran la silla donde te ibas a sentar a comerlo.
¿Dónde y cuándo se armó este relajo?
Esto pasó en Cuba, con las 176 medidas económicas que anunciaron hace poco. Padura se puso nostálgico y recordó cuando era un chiquillo. Allá por 1968, en plena Ofensiva Revolucionaria, le cerraron una tiendita en su barrio en La Habana. La llamaron 'propiedad del pueblo', pero al final, quedó bajo llave y nunca más abrió.
Ahora, casi sesenta años después, el mismo sistema está promoviendo fábricas privadas, bancos particulares y empresas con un montón de gente. ¡Vaya paradoja!
¿Y por qué nos importa este cuento?
Porque estas reformas llegan en un momento que ni pa' atrás. Cuba está que arde con apagones que no acaban, falta de medicinas, la economía por el suelo y un éxodo masivo de cubanos. Padura dice que lo que está en juego es quién se beneficia de verdad y si la gente se va a atrever a invertir.
Lo que queda claro es que el temor real del gobierno no era la propiedad privada en sí, sino la independencia que da la economía para meterse en política. Por eso, esta apertura, advierte, tendrá sus límites claritos.
¿Qué dicen los involucrados?
Padura explica que el gobierno está dispuesto a aflojar un poco en la economía, pero se quedará con lo que él llama 'la industria más eficiente': el control. Él mismo vivió cómo su papá fue multado en 1985 por comprar divisas para el negocio de peluquería que su mamá tenía 'por la izquierda'. ¡Un ejemplo de cómo se perseguía lo que ahora se aplaude!
Unos dicen que es un avance necesario, otros que es una trampa para mantener todo igual en el fondo. Lo que se oye por ahí es que el Estado va a flexibilizar lo económico, pero las riendas del poder político seguirán bien agarradas.
¿Y ahora qué? ¿Qué viene en el horizonte?
El escritor no se moja a adivinar el futuro, pero deja claro que aunque Cuba cambie en lo económico, el poder político parece decidido a no ceder terreno. Lo que hay que estar es pendiente de cómo se desarrollan las cosas, quién aprovecha esta 'apertura' y si la confianza regresa al bolsillo de los cubanos.
Al final, parece que la economía puede abrirse, pero el control, ese, dicen, nunca lo van a soltar.