¿Qué Brinco Da la Fecundidad Infantil en Cuba? ¡Las Niñas Siguen Parindo!

Cuban girls aged 10-14 show little change in fertility rates. Provinces like Mayabeque and Guantánamo lead, highlighting a persistent social and health issue.

¡Oye esto pa' que veas lo que está pasando!

Parece que en Cuba las cosas no cambian mucho en cuanto a embarazos de niñas. Pues sí, esa fecundidad entre las chamaquitas de 10 a 14 años se resiste a bajar en los últimos cinco años. ¡Un bochinche que no se resuelve!

Los datos oficiales, esos que vienen de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), dicen que la cosa está casi igual. De 1,3 nacimientos por cada mil niñas en 2021, pasamos a 1,4 en 2025. ¡No es que se haya disparado, pero tampoco es que se controle!

¿Dónde se pone el sol y cuándo brincaron las chispas?

Esto no es igual en toda la isla, ¡qué va! Por ejemplo, en Mayabeque es donde la cosa está más caliente, con 2,2 nacimientos por cada mil niñas en ese grupo de edad. Le siguen de cerca Guantánamo, con 2,0, y Granma y Holguín, que andan con 1,9.

El dato se hace más gordo si pensamos en las madres menores de 15 años. ¡Y mira que los números subieron! De 381 en 2021, a 397 en 2022 y hasta 419 en 2023. ¡Los niños trayendo niños, como quien dice!

¿Y a quién le cae esta piedra?

Esto no es un juego, es un problema de salud y social. Las autoridades cubanas lo saben y lo señalan. Porque mientras la población envejece y los nacimientos bajan en general, este grupito de niñas sigue trayendo criatura al mundo.

Y esto, señores, es lo que se comenta en la cola del pollo y se discute en la guagua. Es un tema que toca la vida de muchas familias y que necesita atención, ¡y de la buena!

¿Qué dicen unos y otros?

Las cifras oficiales, las que da la ONEI, son claras. Dicen que la resistencia a bajar es mayor en las edades más tempranas. Por otro lado, se menciona que tanto UNICEF como EFE recogen esta información, lo que le da más peso a lo que está pasando.

Las autoridades, claro, lo ven como un problema sanitario y social que necesita mirarse con lupa. No es algo que se pueda dejar pasar por alto.

¿Y ahora qué pasa? ¿Pa' dónde vamos?

Pues mira, lo que queda claro es que la situación requiere seguir de cerca. Los números, aunque parezcan pequeños, hablan de una realidad dura para muchas niñas.

Lo que se espera es que se sigan buscando soluciones y que la atención se ponga donde más se necesita, especialmente en esas provincias donde la tasa es más alta. Habrá que ver qué pasa en los próximos años.