¿Qué cosa es esta? Familia se las ve negras para ir a Bayamo en apagón y sin guagua
Una familia cubana documentó las extremas dificultades de viajar a Bayamo en medio de apagones y colapso del transporte, recurriendo a costosos triciclos motorizados.
¡Oye esto pa' que veas! La travesía de una familia cubana
Imagínate tú, a las cuatro de la madrugada, con el apagón metido hasta la cocina, tratando de coger una guagua pa' Bayamo. ¡Eso mismo le pasó a una familia cubana que se armó de valor y documentó el bochinche! El transporte público en Cuba está que da pena, y para moverse entre provincias, la cosa se pone color de hormiga.
Esto no es cuento, es la pura realidad que uno escucha por ahí, pero ahora con video y todo, pa' que no digan. ¡Un relajo total!
El rollo en la terminal: pura candela
Llegaron a la terminal con la esperanza de coger su transporte, pero ¡zas! Se encontraron con un gentío que ni te cuento. El único ómnibus que había pa' salir estaba que reventaba, y la gente, desesperada, a empujones y gritos. Hasta los chamaquitos estaban en medio de ese corre-corre.
¡Imagínate la escena! Unos querían subir, otros no, y el lío era grande. La cosa se puso tensa, y la familia, viendo que no había forma humana de montarse, dijo: 'Hasta aquí llegamos'.
La carretera como salvación: triciclo al rescate
Con la guagua descartada, la familia decidió caminar hasta la carretera central. ¿Pa' qué? ¡Pa' buscarse la vida! Después de un buen rato, y con la suerte de su lado, se toparon con un triciclo motorizado. El detalle es que pa' subir cinco personas en ese cacharro, tuvieron que soltar 7.500 pesos cubanos.
¡Un dineral! Para la mayoría de la gente, eso es un dineral que ni se lo imaginan. Pero bueno, ante la necesidad, no queda otra.
¿Por qué esto nos importa a todos?
Este caso, amigos, es el reflejo de lo que pasa todos los días en Cuba. El transporte público hecho trizas, la gasolina que no aparece, y la inflación que te come vivo. Moverse de un lado a otro se ha vuelto un lujo, y la gente termina recurriendo a lo que sea, aunque cueste un ojo de la cara.
Es la historia de cómo las cosas simples, como ir de un pueblo a otro, se convierten en una odisea. Y todo el mundo hablando, que si esto, que si aquello...
¿Y ahora qué? El futuro del viaje en Cuba
Lo que queda claro es que la situación del transporte sigue siendo un dolor de cabeza. Las denuncias son diarias, y la demanda siempre supera la oferta, sobre todo en las rutas largas. Habrá que ver qué pasa, si se inventan algo nuevo o si seguimos así, dándole vueltas a la rueda.
Lo cierto es que seguir viajando en Cuba, por ahora, es pa' valientes o pa' los que tienen buen billete. Hay que estar pendiente a ver qué inventan, porque la cosa no pinta fácil.