¿Y ahora quién mueve los hilos? La familia Castro vuelve a la carga en los contactos con EEUU
Figuras clave del entorno de Raúl Castro, como Raúl Guillermo Rodríguez Castro y Alejandro Castro Espín, ganan visibilidad en posibles intercambios con Washington.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que la familia Castro no se ha ido de la jugada, ¡al contrario! Últimamente, se está hablando mucho de tres nombres que suenan fuerte en los posibles encuentros entre La Habana y Washington. Y no son cualquiera, son gente con sangre azul del poder cubano, los que parecen estar moviendo los hilos detrás de escena.
Esto no es algo que se grite desde el balcón, pero The Wall Street Journal soltó la bomba: hay miembros del clan Castro que están tomando protagonismo en estos supuestos intercambios. ¡Como si estuvieran reorganizando el tablero de ajedrez político de la isla!
¿Dónde y cuándo está pasando este bochinche?
Todo esto, señores, se está cocinando en las sombras, en un ambiente de relaciones tensas entre Cuba y Estados Unidos. Las fechas no son exactas, pero los reportes apuntan a movimientos recientes, especialmente en lo que va de este año 2026. Los lugares no se detallan, pero se habla de contactos fuera de los canales diplomáticos normales, en esos rincones donde las cosas se discuten en voz baja.
Los nombres que resuenan son los de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, apodado “El Cangrejo”, la mano derecha de Raúl Castro y un intermediario de confianza. ¡Dicen que hasta ha intentado abrir puentes con gente de allá sin pasar por la embajada!
También está Alejandro Castro Espín, ese general que sabe de seguridad y de las jugadas chiquitas de inteligencia. Se le ve como un actor clave para esas negociaciones discretas que nadie sabe si están pasando o no.
Y para rematar, Óscar Pérez-Oliva Fraga, un sobrino nieto de los hermanos Castro, que la cosa económica se le da bien y ha estado saliendo más por el mundo, participando en foros bilaterales. ¡Este muchacho sube como la espuma!
¿Y esto a quién le cae arriba? ¿Por qué importa?
Pues mira, que estas figuras, todas vinculadas a estructuras militares y económicas, estén en el ojo del huracán de los contactos con Estados Unidos, significa que las cosas en Cuba pueden estar cambiando. No es que vayan a cambiar el sistema, ¡eso lo niegan allá hasta el cansancio!, pero sí que hay movimientos, ajustes.
El gobierno de Miguel Díaz-Canel tiene el agua al cuello con la economía y los problemas sociales, así que cualquier señal de que se están moviendo las piezas en la élite es importante. Que la familia se meta en estos asuntos le da un sabor distinto al asunto, ¿no crees?
Se ve como una etapa de transición, donde las decisiones importantes parecen estar quedándose en un círculo muy cerrado, el de los que tienen el ADN de la vieja guardia.
¿Qué dicen unos y otros?
Por un lado, el gobierno cubano, a través de sus voceros, insiste en que no hay negociaciones para cambiar el sistema político. Son las palabras oficiales, las que se oyen en los discursos.
Pero luego están los reportes de medios internacionales, como The Wall Street Journal, que señalan la creciente visibilidad de estos actores familiares. Ellos interpretan estos movimientos como posibles ajustes internos, señales de que algo se está cociendo.
No hay citas directas de las partes involucradas en estos supuestos contactos, solo análisis y reportes basados en fuentes que prefieren el anonimato. Es el típico “me contaron que…” que corre por las calles.
¿Y ahora qué viene? ¿Qué se puede esperar?
Lo que está claro es que hay un panorama moviéndose. Las sanciones y las presiones de Estados Unidos siguen ahí, y las diferencias entre ambos países no se resuelven con un apretón de manos.
Habrá que estar pendientes de estos nombres, de cómo siguen apareciendo en el radar. Si estos contactos se consolidan o quedan en nada, y si estos personajes realmente tienen el poder de influir en un cambio de rumbo, o si son solo fichas en un juego más grande.
Lo cierto es que la influencia familiar parece estar cobrando fuerza, y eso siempre añade un ingrediente extra a la sopa de la política cubana. Habrá que ver qué pasa.