¿Y ahora quién pone el sonido en Santa Clara? El Chiqui se nos fue de repente

El sonidista y técnico cultural Pablo Basnueva 'El Chiqui' falleció inesperadamente en Santa Clara, dejando un vacío en la escena artística local.

¡Oye esto pa' que veas!

Parece que el chisme corre por Santa Clara y no es pa' ponerse alegre. Nos enteramos de la boca del trovador Yordan Romero que nos dejó de repente Pablo Basnueva, a quien todos conocíamos y queríamos como El Chiqui. Este hombre, que no era de esos que se quedan sentados, era el alma de muchos eventos culturales, el que hacía que todo sonara bien y que las luces estuvieran en su puesto.

El Chiqui no era solo un técnico más. Era el tipo que metía mano en todo, desde la consola de sonido hasta el montaje. Un verdadero comodín que garantizaba que las fiestas y presentaciones culturales en la ciudad salieran adelante, muchas veces hasta bien entrada la noche.

¿Dónde fue el bochinche y cuándo?

Todo esto pasó en Santa Clara, esa ciudad que ahora se queda un poco más silenciosa. La noticia nos cayó como un balde de agua fría hace poco, cuando Yordan Romero soltó la bomba. Imagínate, un día estás por ahí, te encuentras a un amigo en la esquina, se dan un abrazo y al otro día… se nos va.

El Chiqui andaba metido en mil cosas, desde los locales de El Mejunje y la Casa de la Cultura hasta donde quiera que hubiera arte sonando o por sonar. Siempre dispuesto, siempre con una sonrisa o un chiste a mano.

¿Y esto por qué nos importa, mi socio?

Bueno, pues porque El Chiqui no era un cualquiera. Era parte del corazón de la música y la cultura de Santa Clara. ¿Cuántos conciertos, cuántas trovadas, cuántas noches de arte no hubieran sido lo mismo sin su trabajo detrás de cámaras? Él era el que aseguraba que la voz del artista llegara clara y que el ambiente fuera el propicio.

Además, le gustaba la música buena, esa de antes, la que te mueve el alma. Se dice que tenía una debilidad por los repertorios de finales de los 80 y principios de los 90. Un conocedor y un trabajador incansable.

¿Qué dicen las partes?

Bueno, lo primero que se oyó fue el mensaje de Yordan Romero, que fue quien nos dio la primicia y se despidió de él con dolor. Los músicos, los artistas, los amigos de la cultura en Santa Clara, todos están de luto. Se habla de un hombre indispensable, de un compañero leal, de alguien que siempre estaba ahí para echar una mano, para poner la música a tono o para soltar una carcajada.

La Trovuntivitis, ese grupo de trovadores que tanto quiere Santa Clara, lo tenía muy cerca. Era uno más de la familia artística de la ciudad, alguien que entendía el lenguaje del arte y lo hacía posible con su trabajo.

¿Y ahora qué?

Ahora queda el silencio, el recuerdo y la pregunta de quién va a llenar ese vacío. El Chiqui deja un hueco difícil de llenar en los escenarios y en los corazones de quienes lo conocieron. Quedan sus abrazos, sus chistes, sus conversaciones y la certeza de que su trabajo en Santa Clara no será olvidado.

La vida sigue, como dice Yordan, pero con un sonido menos en la orquesta de esta ciudad. Hay que seguir adelante, recordando su entrega y su pasión por hacer que la cultura brillara.