¡Se nos fue Pini! Santiago de Cuba de luto por la muerte de su gran director teatral

El reconocido director artístico y promotor cultural de Santiago de Cuba, José Emigdio Pascual Varona “Pini”, ha fallecido, dejando un gran vacío en el teatro cubano.

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Santiago de Cuba está de cabeza, y no precisamente de fiesta. Se nos adelantó en el camino José Emigdio Pascual Varona, el “Pini” pa’ los amigos y pa’ toda la gente que lo conocía y quería. Este hombre, que era pura candela en las tablas, era director artístico, promotor cultural y una pieza clave del teatro en esa ciudad oriental. La noticia cayó como un balde de agua fría, y la comunidad artística está de capa caída.

“Pini” no era uno cualquiera. Era de esos que le daban vida al teatro, de los que inventaban y movían la mata. Lo recuerdan como un impulsor del Festival Máscara de Caoba y como el creador de iniciativas que ponían a la gente a hablar, como la peña “Desempolvando”. Vamos, que el tipo no se quedaba quieto y le daba sabor a la cultura santiaguera.

¿Dónde y cuándo pasó la pena?

Esto pasó hace poco, con la noticia cayendo como un rayo. La ciudad de Santiago de Cuba, allá en el oriente de la isla, fue testigo de este triste acontecimiento. El aire se sintió pesado, como antes de una tormenta, cuando se supo que “Pini” ya no andaba entre nosotros. Imagínate el gentío, las caras largas, el murmullo de sorpresa y dolor en cada esquina.

Era un hombre que se movía por los escenarios, pero también por la calle, contagiando su pasión. Su partida deja una huella profunda, como cuando se va el sol y queda la penumbra, pero con la esperanza de que su luz siga brillando en los recuerdos.

¿Y por qué nos cae esto encima?

Pues mira, porque “Pini” no era solo un director; era un maestro, un formador de talentos. Estuvo al frente de la Cátedra de Teatro en el Instituto Superior de Arte de Santiago, y por ahí pasaron un montón de chamaquitos que hoy son artistas de renombre. Él les dio las herramientas, les enseñó a soñar en grande y a darle alma a cada personaje.

Además, su trabajo con grupos como Calibán Teatro, Teatrova y A Dos Manos dejó una marca imborrable. Era un hombre dedicado a su arte, a llevarlo a la gente y a que las nuevas generaciones tuvieran de dónde agarrarse. Su partida significa perder no solo a un artista, sino a un pilar fundamental para el futuro de las artes escénicas en Cuba.

¿Qué dicen las partes?

La gente de la cultura, los que fueron sus alumnos, sus colegas, todos están soltando el llanto y reconociendo su obra. En las redes y en las calles se oyen los comentarios, todos llenos de admiración y tristeza. Dicen que deja un legado impresionante, que su entrega al teatro fue total y que fue un ejemplo para muchos.

Las radios locales, como CMKC Radio Revolución, y hasta familiares cercanos han dado la noticia, compartiendo mensajes de condolencias. Es un lamento generalizado, un reconocimiento a un hombre que dedicó su vida a hacer arte y a formar gente de arte. Todos coinciden: “Pini” se nos fue, pero su obra se queda.

¿Y ahora qué viene?

Pues ahora toca recordar a “Pini”, seguir su ejemplo y mantener vivo el teatro que tanto amó. Su legado está en cada escenario que se ilumina, en cada obra que se estrena, en cada actor que sube a contar una historia. La tarea es grande: mantener esa chispa que él encendió, esa pasión por las artes que contagió a tantos.

Habrá que seguir de cerca las iniciativas que él apoyó, las peñas, los festivales. Es la única manera de honrar su memoria, de que su espíritu siga presente en cada rincón donde la cultura santiaguera florezca. El vacío que deja es enorme, pero la inspiración que nos regala es aún mayor.

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