¿Se nos fue el 'doctor quemao'? Camagüey de luto por un maestro de la piel
Camagüey llora la partida del Dr. Enrique Joaquín Moya Rosa, un referente en Cirugía Plástica y Caumatología, recordado por su dedicación a pacientes quemados y su labor docente.
¡Oye, que se nos fue un grande!
Mira tú, en Camagüey se está hablando de la partida del doctor Enrique Joaquín Moya Rosa. Este hombre era la ley en eso de Cirugía Plástica y Caumatología. Su vida entera, pegada a ese hospital, el Manuel Ascunce Domenech, curando a gente que se había quemado feo y enseñándole a los chamaquitos cómo hacerlo.
El Servicio de Quemados de ese hospital está de cabeza. Escribieron un mensaje que te dice lo mucho que lo querían. Que si dedicó su carrera, que si su trato era humano, que si era un profesional de los que ya no quedan.
¿Dónde fue el rollo y cuándo?
Todo esto pasó en Camagüey, en el Hospital Universitario Manuel Ascunce Domenech. Fue hace poco, el 25 de septiembre de 2026, aunque no se dijo la hora exacta ni por qué se nos adelantó el doctor Moya Rosa.
La cosa es que este servicio de quemados lo está despidiendo como un maestro. Dicen que era generoso enseñando y que se fajaba con los colegas. Que su trabajo cambió las cosas allí.
¿Y a quién le cae esto arriba?
Bueno, a los que sufrieron quemaduras y necesitaron sus manos expertas, por supuesto. Pero también a los médicos jóvenes que aprendieron de él, que ahora tienen que seguir el camino que él marcó. Es una pérdida para la medicina en Camagüey, sobre todo para el servicio de quemados que pierde a su pilar.
La gente que lo conoció, los pacientes y los que trabajaron codo a codo con él, lo van a recordar. Su nombre queda ahí, como un ejemplo de entrega y humanidad.
¿Qué dicen los involucrados?
El Servicio de Quemados del hospital fue el que dio la noticia y lo describió como un maestro generoso y un colega comprometido. Destacaron su legado y su contribución a la atención de pacientes con quemaduras.
Hasta ahora, no se han dado muchos detalles sobre su edad o los años exactos que trabajó allí, pero el homenaje es grande y sincero. Se nota que dejó una huella imborrable.
¿Qué viene ahora?
Ahora, los que quedan en el Servicio de Quemados de Camagüey tienen la tarea de seguir el trabajo del doctor Moya Rosa. Mantener vivo su legado y la calidad en la atención a los pacientes con quemaduras. Es un reto grande, pero seguro que con lo que él les enseñó, podrán hacerlo.
El recuerdo de su profesionalismo y su trato humano va a seguir ahí, entre todos los que tuvieron la suerte de cruzarse con él, ya sea como paciente o como colega.