¿¡El Papa en la candela!? Madre cubana le pide que salve a su hijo golpeado en prisión

Una madre cubana, desesperada, le hace un ruego al Papa Francisco para que intervenga por su hijo, preso político y brutalmente agredido en la prisión de Boniato.

¡Qué pasó, mi gente!

Oye esto pa’ que veas el bochinche que tiene a todo el mundo con la boca abierta. Una madre cubana, doña Mercedes Aguilar, con el corazón en un puño, le ha mandado un SOS directo al mismísimo Papa Francisco. ¿La razón? Su hijo, Ibrahim Domínguez Aguilar, está preso político y, según ella, lo están machacando dentro de la cárcel.

Esto no es un chismecito cualquiera; es un grito de auxilio desesperado. Pide al Pontífice que meta la mano por su muchacho, que dice lo tienen golpeado y en peligro. Imagínate la desesperación de esa madre para llegar a este punto.

¿Y dónde fue que pasó este relajo?

La cosa se puso fea en la prisión de Boniato, allá en Santiago de Cuba. Nos cuenta la anciana que a Ibrahim, después de comentarios críticos, lo agredieron brutalmente. Y ojo, ¡presuntamente por órdenes de los propios oficiales del penal!

Cuando la pobre mujer fue a la Fiscalía Militar a pedir que investigaran, ¡la engañaron y la ignoraron! La misma Mercedes lo sentencia: "En Boniato siempre hay preso muriendo, cuando no es uno es otro". ¡Qué cosa más triste!

¿Y por qué es que esto nos importa tanto?

Porque lo que le está pasando a Ibrahim y a su madre no es un caso aislado. Es el reflejo de una situación que viven muchísimos presos políticos y sus familias en Cuba. Es la pura verdad de lo que sufren cuando no hay justicia.

Este ruego al Papa es como una lupa que nos pone a mirar la represión. Destaca las condiciones inhumanas que denuncian organizaciones de derechos humanos en la Isla. No es solo por Ibrahim, es por todos los que están en la misma candela.

¿Y qué dicen por ahí?

Doña Mercedes no se muerde la lengua y suelta su súplica al mundo: "Necesito que el Papa nos ayude". Es un clamor que va más allá de un pedido personal; es la voz de muchos que callan por miedo.

Activistas como José Daniel Ferrer llevan rato denunciando el maltrato a los presos políticos. Hablan de las largas condenas y la falta de amparo judicial. La parte oficial, pues ya sabemos, el silencio es la respuesta o el engaño. Como la Fiscalía que no quiso saber nada del asunto.

¿Y ahora qué se espera de todo esto?

Con este grito al Papa, se espera que la figura del Pontífice, que tiene su peso moral, pueda mover alguna fibra. Quizás influir en las autoridades. La Iglesia Católica, aunque en Cuba ha tenido su historia compleja, a veces ha sido un puente.

Así que ahora queda esperar si el mensaje de esta madre llega con fuerza a El Vaticano. Y si su súplica logra que el mundo entero se fije más en lo que está pasando con los derechos humanos en nuestra querida Cuba.

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