¿Y el dólar en Cuba? Se queda pegao en 515, ¡y eso que el euro se cree millonario!

El dólar se aferra a 515 CUP en Cuba, mientras el euro sube a 580 CUP en el mercado informal. La brecha oficial sigue alta.

¡Oye esto pa' que veas!

Mira, que el dólar en Cuba se quedó como pegao, ¿tú sabes? A 515 CUP en ese mercado de la calle, el informal, el que no sale en los papeles oficiales. No se movió ni un centímetro el jueves, pero el euro ahí se las da de millonario, llegando a 580 CUP. ¡Imagínate!

La MLC, esa moneda que todos quieren, bajó un poco, a 385 CUP. Y las otras, como el canadiense y el mexicano, también andan por ahí, bajando un chin. Pero lo importante es que el dólar y el euro se mantienen caros, caros.

¿Dónde y cuándo pasó esta vaina?

Esto fue el jueves, 26 de marzo de 2026, en esa Cuba que se mueve al ritmo de la calle y los inventos. La gente lo oye y lo comenta en la cola del pan, en la guagua, donde sea. El calor, el ruido, la tensión de no saber qué va a pasar con el peso cubano, todo eso se siente en el aire.

El mercado informal es el que manda aquí, porque el oficial se queda atrás. El Banco Central de Cuba, con sus 480 CUP por el dólar y 555.60 por el euro, no da abasto. La gente busca su solución por otro lado, y ahí es donde se disparan los precios.

¿Y a quién le cae esto encima?

Pues a todo el mundo, mi socio. Al que necesita mandar o recibir plata, al que quiere comprar algo por internet, al que sueña con irse de viaje o traerse cositas de afuera. El peso cubano, flaco y sin fuerza, se devalúa cada vez más contra esos dólares y euros que parecen oro.

La economía sigue apretando, la inflación no da tregua y la gente pierde poder de compra día a día. Es una lucha constante por mantener el bolsillo a flote. Las pocas ayudas que llegan, como esas donaciones de México, no son suficientes para apagar el fuego.

¿Qué dicen unos y otros?

Los de la calle dicen que esto es un desastre, que así no se puede vivir. Los que manejan las cifras oficiales hablan de presiones internas y externas, de fortalecer el peso, pero la realidad es otra.

Mientras el euro se fortalece afuera, aquí adentro la demanda de divisas no para. Unos venden, otros compran, y el precio sube y sube, sin que nadie ponga un freno real. Cada uno defiende su pedazo.

¿Y ahora qué, Nipinga?

Mira, lo que se ve venir es más de lo mismo, por ahora. El dólar y el euro seguirán bailando al son de la calle, bien lejos del precio oficial. Habrá que estar pendientes a ver si alguna medida, algún milagro, cambia el panorama.

Por lo pronto, a seguir haciendo malabares con lo que hay, a buscar la manera de cuadrar el mes y a contar la historia, que pa' eso estamos. ¡Seguiremos informando con bochinche y sudor!

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