¿El dueño de clínicas estéticas aspira a gobernar Cuba? El surrealista plan de Armando Labrador
Empresario cubano-americano Armando Labrador, dueño de una clínica estética, aspira a la presidencia de Cuba, promoviendo protestas simbólicas desde el exilio.
¡Oye esto pa' que veas!
Resulta que por Miami se está oyendo el nombre de Armando Labrador, un tipo que lo mismo te habla de cirugía estética que de ser presidente de Cuba. Este hombre, que se fue de la isla siendo un chamo porque a su papá lo metieron preso y al abuelo lo fusilaron, ahora tiene una clínica de esas para ponerse guapo, pero sin ser médico, ¡todo bajo costo, claro!
Pero no se queda ahí, el hombre quiere ser figura política y hasta tiene una iniciativa que se llama "Cuba Primero", con un centenar de gente, dice él, haciendo cosas por la isla, como rayarle los muros al gobierno o gritar consignas. ¡Imagínate el bochinche!
¿Dónde pasó este cuento y cuándo?
Todo este lío se cocina en el sur de la Florida, donde Labrador vive ahora. El tipo se fue de Cuba hace tiempo, pero no olvida sus raíces y, claro, el lío que hay allá adentro. La cosa está caliente con el gobierno cubano, y él, desde afuera, intenta mover ficha.
¿Y a quién le importa este rollo?
Pues mira, el discurso de este señor sale cuando la gente en Cuba ya está hasta el cuello con la economía y el descontento. Pero ojo, que la oposición está más dividida que un plato roto. Hay muchos grupos peleando por ver quién tiene más razón, y al final, nadie se pone de acuerdo. Acá en Miami, la gente mayor de las organizaciones de siempre como que se van quedando atrás, y ahora salen estos empresarios con sus ideas, prometiendo que el cambio está a la vuelta de la esquina.
¿Qué dicen los que saben?
El señor Labrador dice que tiene mucha gente en redes y que hasta ha hecho eventos para que su proyecto se oiga. Pero la verdad, la verdad, es que en Cuba no hay elecciones libres ni nadie que piense que el gobierno va a cambiar de la noche a la mañana. Y pa' colmo, los que mandan afuera, los que deciden cosas de Cuba, parece que ni pelan a estos líderes del exilio. Las decisiones importantes se toman en otros lados, no por los que se la pasan gritando desde lejos.
La historia ha demostrado que los cambios en Cuba no vienen por lo que uno espera desde afuera, ni por gente nueva que aparece de repente sin tener un peso dentro de la isla. Mientras tanto, la gente allá sigue pasando trabajo, con apagones, sin comida y sin poder decir lo que piensan.
¿Y ahora qué?
Pues el panorama se ve complicado. Nadie sabe qué va a pasar mañana en Cuba, y menos con las figuras que quieren liderar desde el extranjero. Lo que está claro es que la situación económica sigue pesada, y las libertades, brillan por su ausencia. Habrá que seguir pegados a la radio, porque en Cuba, uno nunca sabe.