¿Se están bañando en cloro los riñones en Santa Clara? ¡Agua de villa no es pa’ tomar!

Un residente de Santa Clara denuncia que el agua distribuida no es potable, afectando especialmente a pacientes renales y pide intervención urgente.

¡Oye esto pa’ que veas!

Resulta que en Santa Clara, la cosa con el agua está que arde. Un vecino del barrio, conocido como Daniel “el de Manuelita”, se levantó con el pie izquierdo y le tiró un grito a Acueducto, a Recursos Hidráulicos, al Gobierno y hasta al Partido de Villa Clara. Y es que según él, el agua que llega a las casas, esa poquita que llega, ¡no es bebible!

Pero lo que más le quita el sueño a Daniel es por los que sufren de los riñones. Imagínate, los médicos les dicen: “muchacho, tome agüita limpia, sin líos”. Y va Daniel y dice que esos pozos de la ciudad están como una sopa de minerales, contaminada. ¡Un disparate!

¿Dónde fue la pela y cuándo se armó el bochinche?

Este asunto anda dando vueltas por toda Santa Clara, especialmente en las zonas donde Acueducto ha estado repartiendo el líquido. El problema parece que se agravó hace unos días cuando los puntos de venta de agua filtrada, esos que la gente usa para salir del apuro, empezaron a fallar.

Daniel cuenta que unos sitios como Los Pilongos y Doble Vía aparecieron cerrados. Y en el único que quedaba funcionando, en la carretera de Camajuaní, solo te daban cinco litros gratis si eras paciente de esos vulnerables, previa aviso por WhatsApp. ¡Parece una película de terror!

¿Y a mí qué me importa esta novela?

Pues mira, esto importa porque se trata de la salud. Si los pacientes renales, que necesitan agua pura como el oro, la están recibiendo contaminada, eso es un problemón. El agua no es solo para apagar la sed, es para vivir.

Además, si la empresa encargada de dar el agua potable no lo está haciendo bien, la gente pierde la confianza. Imagínate tú, que dependes de ese chorrito para un café o para darle a tu hijo, y resulta que te llega con sabor a cobre. ¡La gente se cansa!

¿Qué dicen las trompetas?

Por lo que Daniel entendió, un trabajador le soltó la sopa: la culpa es de las pipas de Acueducto. Al parecer, los choferes apuran tanto el paso que no dejan que las suciedades se vayan al fondo antes de meter el agua a los filtros. ¡Como si uno fuera a tomarse el barro del fondo del río!

Por otro lado, están las autoridades que, se supone, deben garantizar el servicio. Pero hasta ahora, lo que se ve es que la gente tiene que buscarse la vida por su cuenta, y a veces ni eso pueden.

¿Y ahora qué se espera, que se ahogue el pescado?

Daniel está pidiendo a gritos que la gobernadora de Villa Clara se meta en el asunto y revise todo el tinglado de Acueducto. Él cree que si las cosas siguen así, la crisis de agua potable para los enfermos de Villa Clara va a empeorar.

Lo que sí está claro es que la gente está pendiente, y Daniel asegura que seguirá dando la lata hasta que cambie la cosa. Habrá que ver si las autoridades le ponen oído a este llamado antes de que sea demasiado tarde para los que más sufren.