¡Espía de La Habana le soltó miles a congresistas anticastristas en Miami!

Un cubano identificado como espía de La Habana donó miles de dólares a las campañas de congresistas republicanos en Florida, según registros electorales.

¡Tremendo bochinche en Miami! Imagínate tú esto…

Aquí en Cuba siempre se habla de todo, ¿verdad? Pues resulta que un tipo, Fernando Armando Valdés Pérez, de 61 años, que le metía a los cigarros y vivía por Kendall, resultó que no era lo que parecía. Las autoridades de Estados Unidos dicen que este cubano-guatemalteco, que ya deportaron para Guatemala, tenía nexos con la inteligencia de La Habana por décadas.

Y lo más loco: ¡le soltó miles de dólares a las campañas de María Elvira Salazar y Mario Díaz-Balart! Esos son dos congresistas republicanos de peso, de los que no se callan nada contra el gobierno cubano. ¡Imagínate el revolú! El chisme es grande.

¿Y esto pasó dónde y cuándo?

Todo esto se destapó ahora, cuando deportaron a Valdés Pérez en agosto. La Comisión Federal Electoral (FEC) allá en Estados Unidos tiene los registros. ¡Parece que el tipo llevaba años en esa jugada!

Las donaciones se registraron en 2022 y 2024 para Salazar, y en 2018 y 2024 para Díaz-Balart. Sumando todo, son casi $7,000. ¡Un dinerito que salió de su empresa de cigarros, Sr. Valdes Cigars!

Y lo más surrealista, es que dicen que Valdés Pérez se hizo compadre de Luis Posada Carriles, ¡uno de los enemigos más sonados de Cuba! Lo acompañaba a médicos, organizaba fiestas… ¡una confianza bárbara! Y mientras tanto, supuestamente, este hombre trabajaba para la inteligencia cubana. ¡Un drama digno de novela!

¿Y esto por qué importa, tú?

Bueno, esto pone a pensar a la gente. Si un supuesto espía le da plata a congresistas que luchan contra el régimen, ¿qué está pasando? Pone en tela de juicio muchas cosas y levanta sospechas.

Además, esto vuelve a poner el foco en cómo los servicios de inteligencia cubanos intentan meterse en las comunidades del exilio allá en Estados Unidos. Es como una telaraña que se teje.

La gente ahora está comentando, ¿quién sabía qué? ¿Era parte de una operación? Son las preguntas que se hacen en la calle.

¿Qué dicen las partes?

Bueno, por un lado, las autoridades de Estados Unidos están diciendo que Valdés Pérez supuestamente llevaba desde los años 90 intentando infiltrarse. Que tenía entre sus objetivos a figuras del exilio.

Por otro lado, la información pública hasta ahora no dice que Salazar o Díaz-Balart supieran de dónde venía el dinero o las intenciones de Valdés Pérez. Dicen que no hay indicios de que las donaciones fueran parte de una operación de espionaje.

Y Valdés Pérez, pues ya está deportado. Ni lo han acusado formalmente por espionaje, que se sepa.

¿Y ahora qué? ¿Qué se espera?

Pues mira, el caso está ahí, dando de qué hablar. Queda la duda de cómo estas cosas pueden pasar.

Lo que sí está claro es que la vigilancia sobre estas actividades de infiltración se mantiene. Las autoridades estarán más atentas, seguro. Habrá que ver si sale a la luz algo más de esta historia, porque en Cuba, los cuentos buenos nunca terminan rápido.