¡Le tiran piedra a Anna Bensi en Cuba y EEUU responde: "Pensar distinto no es delito!"

La Embajada de EE.UU. en La Habana criticó la condena de dos años de limitación de libertad a la influencer Anna Bensi y su madre en Cuba.

¡Oye esto pa' que veas lo que se está comentando!

Parece que la cosa se puso caliente para la influencer Anna Bensi y su mamá, Caridad Silvente, allá en Cuba. Resulta que un tribunal las condenó a dos años de "limitación de libertad". ¿Y eso qué es? Pues no es ir presa, pero te quitan el gusto de andar suelto por ahí y te ponen reglas.

Todo empezó porque a estas dos se les ocurrió grabar a un oficial del Ministerio del Interior que fue a su casa a darles un papelito. ¡Y lo soltaron en las redes! El tribunal dijo que eso era "actos contra la intimidad personal y familiar, la propia imagen y voz, identidad de otras personas y sus datos". ¡Tremendo lío por un video!

¿Y dónde y cuándo fue este bochinche?

El chisme se armó hace poco, pero el juicio fuerte fue el primero de octubre en el Tribunal Municipal Popular de La Habana del Este. Imagínate el calor y el ruidito de la gente comentando mientras se decidía su suerte.

Desde marzo, que empezaron las citaciones y las presiones, el caso venía sonando. La mamá y la hija denunciando que las tenían vigiladas y que no las dejaban tranquilas. Hasta el jefe de misión de los gringos, Mike Hammer, se dio una vuelta por allá para ver cómo estaban, que vivían bajo arresto domiciliario.

¡Ajá! ¿Y por qué importa este cuento?

Pues mira, esto cae como patada de mula pa' cualquiera que piense que puede hablar sin miedo. La gente está pendiente porque toca el tema de la libertad de expresión, de poder decir lo que uno piensa sin que te pongan una soga al cuello.

Que si grabas a un policía, que si lo pones en internet... ¿eso es un crimen? La Embajada de EE.UU. salió clarita con su mensaje, diciendo que "pensar diferente no es un crimen".

¿Qué dicen las partes en este relajo?

Por un lado, el tribunal cubano las declaró culpables, imponiendo la "limitación de libertad". La fiscalía argumentó que violaron la intimidad y la imagen de otras personas.

Pero Anna Bensi, bien firme, dijo ante los periodistas que el juicio no era justo y que ella y su mamá no eran criminales por dar su opinión. Ella pide una Cuba libre y elecciones libres, así que ahí tienes la pelea.

La Embajada de EE.UU. en La Habana, por su parte, lanzó su pulla diciendo lo de "pensar diferente no es un crimen". Un respaldo público que pone el caso en el ojo del huracán internacional.

¿Y ahora qué se espera en el horizonte?

Bueno, la sentencia todavía se puede apelar en una instancia superior. Habrá que ver si esa decisión cambia o si se mantiene el castigo.

Mientras tanto, el mensaje de los americanos deja claro que la cosa no se queda solo en Cuba. Pone el dedo en la llaga sobre cómo se maneja la libertad de expresión por allá, y Washington sigue marcando la cancha.