¿Cerraron el grifo? ¡Ahora los cubanos trabajan directo pa'l extranjero sin intermediarios!

Cuba autoriza a empresas extranjeras contratar directamente a trabajadores cubanos, eliminando la intermediación estatal obligatoria con el Decreto-Ley 137 de 2026. Una revolución laboral en la isla.

¡Oye, que esto se puso bueno!

¡Agárrate, que te cuento el último bochinche! Resulta que ahora las oficinas de empresas extranjeras aquí en Cuba pueden meterle mano directo a los trabajadores cubanos. ¡Se acabó eso de que el gobierno te tenía amarrado y te mandaba con quién le daba la gana! Esto cambia las reglas del juego, ¡y cómo!

Antes, si una empresa de afuera quería un cubano, tenía que pasar sí o sí por una entidad estatal que se llevaba su tajada. Ahora, con el Decreto-Ley 137 del 2026, publicado en esa Gaceta Oficial que nadie entiende bien, ¡zas! Se pueden buscar su gente directamente.

¿Y esto fue dónde y cuándo, dime tú?

Mira, el asunto se puso serio desde octubre de 2026, cuando salió publicado todo el relajo en la Gaceta Oficial de Cuba, número 82. La norma principal es el Decreto-Ley 137, pero la Resolución 62 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social es la que pone los detalles finos. Es el reemplazo de una ley vieja de 2019, ¡imagínate tú!

Esto es solo para las representaciones comerciales, ¡ojo! Las embajadas, consulados y otras vainas más internacionales siguen con su sistema de siempre, de que te manden de un lado para otro.

¿Y a quién le cae esto y por qué importa?

Bueno, esto importa porque le quita un peso de encima a las empresas extranjeras y, se supone, le da más poder de negociación a los trabajadores cubanos. Ya no tienen que pasar por ese filtro estatal que a veces era un lío. Ahora, si te contratan directo, te conviertes en un empleado de esa empresa, con sus derechos y deberes laborales y de seguridad social, ¡como debe ser!

Esto es parte de las movidas económicas que el gobierno ha estado haciendo en 2026, después de haber hecho algo parecido para las empresas con capital 100% extranjero. Es el Estado bajando el pie del acelerador en su papel de intermediario, ¡pero solo en algunos casos!

¿Y qué dicen las partes envueltas en el rollo?

Las empresas extranjeras ahora tienen la opción. Pueden seguir con la vieja usanza, contratando a través de una entidad cubana autorizada, o pueden lanzarse al ruedo y contratar directo. Si eligen lo directo, tienen que cumplir con todo lo que manda la ley cubana para un empleador: el contrato, el período de prueba, cuánto tiempo durará todo, y por supuesto, el pago correspondiente.

Los trabajadores, por su parte, si son contratados directamente, deben recibir un salario que no sea menor al que se establece en la escala oficial cubana. Además, ¡ojo al dato!, por cada extranjero que trabaje en la oficina, tienen que meter por lo menos a un cubano. ¡Un cupo para el cubano siempre!

¿Y ahora qué? ¿Qué se espera del futuro?

Pues lo que se espera es que esto agilice las cosas y, quizás, mejore un poco las condiciones para los cubanos que trabajan en estas representaciones. Se eliminan trabas y se busca una relación más directa entre el empleado y la empresa que realmente lo necesita.

Todavía hay que ver cómo funciona en la práctica y si realmente se traduce en mejores oportunidades y salarios para la gente. El Estado sigue metiendo mano en el asunto para asegurarse de que se cumplan las normas, pero el camino se abre un poco más.