¿El Tío Sam se olvida del bochinche? EEUU manda $150 Millones tras terremoto en Venezuela
Tras devastador terremoto en Venezuela, EEUU anuncia $150M en ayuda humanitaria y flexibiliza sanciones temporalmente para facilitar el socorro.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que el Tío Sam no se olvidó del chisme caliente en Venezuela. Después de que unos terremotos dejaran la cosa fea, con muertos, heridos y desaparecidos por montones, ¡zas!, Estados Unidos sale anunciando un paquete de ayuda bueno. Hablamos de 150 millones de dólares frescos para echar pa' lante con el rescate y ayudar a la gente que lo perdió todo.
Y no se quedaron solo en el anuncio, mandaron equipos de esos que saben buscar gente entre los escombros, gente que vino de Virginia y de California. El secretario de Estado, Marco Rubio, hasta mandó sus condolencias, diciendo que lo primero es sacar a los vivos de debajo de las piedras, que las primeras horas son clave.
¿Dónde fue el temblor y quién la sufre?
Esto pasó en Venezuela, mi gente. Unos terremotos que se sintieron duro y dejaron un reguero de destrucción. El número oficial habla de casi 600 muertos, casi 3.000 heridos y un montón de gente desaparecida. Imagínate el panorama, todo revuelto, la gente con el alma en un hilo buscando a los suyos.
La cosa se puso seria, con edificios caídos y la infraestructura por el suelo. El ambiente debe ser de pura tensión y desesperación, buscando sobrevivir y encontrar a los seres queridos entre el desastre.
¿Y a quién le cae esta vaina encima?
Bueno, a toda la gente de Venezuela, claro está. Este desastre cambia la vida de un día para otro. La ayuda es para que la cosa no se ponga peor y para que la gente tenga lo mínimo para seguir adelante: comida, medicinas, agua, un techo.
La gente está hablando de esto porque ven que el Estado no da abasto y dependen de que venga ayuda de afuera para poder recuperarse. La lentitud en el rescate tiene a muchos con los nervios de punta, sintiendo que no hay respuesta rápida para tanta tragedia.
¿Qué dicen por ahí las partes?
Por un lado, el gobierno de Estados Unidos dice que manda la plata y relaja las sanciones un chin para que la ayuda llegue sin trabas. Mandaron equipos y parte de la plata va directa a organizaciones como Visión Mundial y la Cruz Roja, y otra va pa' la ONU para repartir lo necesario.
Por el otro, los venezolanos de a pie están preocupados. Dicen que el gobierno de su país no está respondiendo con la rapidez que se necesita. Uno que se las sabe todas, el economista Jorge Jraissati, dijo que la gente siente que no tiene un Estado que reaccione a tiempo ante una vaina así.
¿Y ahora qué? ¿Qué se espera?
Pues mira, la cosa está caliente. Estados Unidos abrió una ventanita temporal para que el dinero y la ayuda fluyan hasta octubre. La idea es que no haya excusas para que la asistencia llegue a donde tiene que llegar.
Pero lo que queda claro es que la gente va a estar pendiente a ver si esa ayuda resuelve algo de verdad y si las operaciones de rescate se mueven más rápido. Esto es solo el principio de una recuperación que va a ser larga y dura para Venezuela.