¿Qué hace el jefe de la CIA en Moscú sin avisar? ¡Se rumorea que se busca un 'pacto de sabios'!
El director de la CIA, John Ratcliffe, en visita no anunciada a Moscú. El viaje se da en medio de estancadas negociaciones de paz sobre Ucrania y enrarecidas relaciones.
¡Oye esto pa' que veas!
Resulta que el jefe de la CIA, un tal John Ratcliffe, se apareció en Moscú como Pedro por su casa, ¡y sin decir esta boca es mío! El viaje ni lo anunciaron, ni na'.
La cosa es que por ahí se dice, entre los que saben de estas vueltas, que esta visita es pa' ver si se destraba el asunto de las conversaciones de paz en Ucrania, que están más paradas que una guagua en hora pico.
¿Dónde y cuándo fue la cosa?
Pues, el teatro de operaciones es Moscú, la capital de Rusia. Y el momento, justo ahora, finales de agosto de 2026, cuando las aguas están más revueltas que nunca entre Estados Unidos y Rusia.
Se vio un avión de esos grandes de la Fuerza Aérea gringa, un tal Boeing C-17A Globemaster III, parqueado por allá, con su séquito de diplomáticos. Nadie dice nada oficial, pero el runrún es que Ratcliffe anda por allá viendo qué resuelve.
Dicen que es la primera vez que este señor Ratcliffe pisa Rusia como director de la CIA, aunque antes ya se las había visto con los espías rusos.
¿Y por qué importa este bochinche?
Bueno, el asunto es que las cosas entre Rusia y EE.UU. están que arden. Los gringos andan pensando que Putin se está poniendo más valiente y que está buscando la forma de poner a prueba a la OTAN y a Trump, sin irse a una guerra de esas que salen en las noticias todos los días.
Además, se sabe que la CIA ha estado metida en cambios de prisioneros, como el de esa señora Ksenia Karelina el año pasado, y antes con el periodista Evan Gershkovich y el exmarine Paul Whelan. Así que el jefe de la agencia anda moviéndose en esos asuntos calientes.
¿Qué dicen unas partes y otras?
Por ahora, ni en Washington ni en Moscú sueltan prenda. La CIA, ni pío. Dicen que no comentan. Los rusos, igual, calladitos.
Lo que sí se sabe es que el viaje se da mientras los intentos de Estados Unidos por acercar a Rusia y Ucrania para un acuerdo de paz están más enredados que un ovillo de lana. Cada uno está en su trinchera, con posiciones que no se acercan ni con esfuerzo.
¿Y ahora qué?
Pues, a esperar a ver qué sale de esta visita secreta. Si lograrán que las conversaciones de paz se muevan un poquito, o si simplemente es una muestra más de que las relaciones están tensas y llenas de misterio.
Lo cierto es que hay que seguirle la pista a este asunto, porque lo que pasa entre estos gigantes siempre tiene consecuencias pa' todos lados.